En la organización, el grupo de traficantes colombianos suministraban cocaína a las organizaciones criminales que operaban en las regiones italianas de Calabria, Lacio y Véneto.
Asimismo, habían organizado un laboratorio para transformar cocaína líquida en sólida, contando con un químico colombiano que se encargaría de la actividad y trasladado a Italia, habiendo previsto la organización posteriores importantes importaciones del estupefaciente, añade la nota.
Las investigaciones, realizadas por la Unidad de Policía Económica y Financiera de Catanzaro con la colaboración de la DEA estadounidense, permitieron conocer las operaciones de los traficantes colombianos.
Particularmente activo fue un grupo que operaba en Roma que, gracias a contactos directos con proveedores colombianos, "realizó diversas importaciones de estupefacientes, utilizando los más dispares métodos de envío y ocultación" como el uso "de aviones chárter y privados, con la ayuda de correos, incluido el uso de óvulos, y barcos".