"Si las instituciones no son capaces de responder a los desafíos, nos preguntamos hasta qué punto siguen siendo válidas", dijo la política española esta tarde en la conferencia '¿Es posible conseguir una prosperidad justa e inclusiva sin una agenda verde?' de la London School of Economics (LSE).
Entre estos retos, Ribera hizo hincapié en el ámbito medioambiental y aseguró que "la crisis climática no es solo un reto ambiental, sino un problema económico público" que ha hecho patentes las consecuencias de no prestarle suficiente atención y también los beneficios cuando se aborda de forma adecuada.
"El cambio climático exacerba la pobreza, desplazando a la gente de sus casas, estropeando la agricultura y debilitando la seguridad alimentaria. En general, dañando a las comunidades vulnerables, se debilita la cohesión, aumenta las desigualdades y provoca terribles migraciones", añadió.
También dijo que supone un "peaje para la salud" y que el coste económico del cambio climático en términos sanitarios supone al año el 6,1 % del PIB global; con fenómenos como la contaminación del aire como causa importante de enfermedades y muertes prematuras.
En ese sentido, la vicepresidenta europea aseguró que la próxima década será "crucial" y por ello hay que evitar las "distracciones" de aquellos que combaten la importancia de acelerar el ritmo de la transformación ecológica.
"Hay un umbral de seguridad climática que debemos alcanzar y es muy importante comprender lo que ocurre, seguir los hechos y aprender de la experiencia. Así que la amenaza de la desinformación es una amenaza enorme para la capacidad de decisión en una sociedad democrática y bien informada", apuntó.
En la misma jornada en la que se celebró en París una cumbre informal de líderes europeos sobre la seguridad del continente y el futuro de Ucrania, Ribera destacó la importancia de los compromisos políticos y de las capacidades para hacer alianzas y asegurar acuerdos con las diferentes partes de la sociedad, desde los gobiernos hasta los trabajadores y consumidores.
Cumplir con esta ambiciosa agenda, a juicio de la política socialista, "requiere unidad y recordarnos a nosotros mismos las prioridades, valores, principios y reglas más importantes que han guiado la forma en la que hemos construido nuestros proyectos y la forma en la que pensamos que podemos construir la paz y la prosperidad".