El arzobispo de Burgos, Mario Iceta, y las exclarisas acudieron a los juzgados de Briviesca (norte) en un proceso en el que el prelado declara como investigado tras una denuncia por coacciones, administración desleal y revelación de secretos.
Iceta, que acudió en calidad de comisario pontificio de los monasterios de las exreligiosas, llegó ante una gran expectación mediática y fuerte dispositivo de la Guardia Civil.
El arzobispo aseguró a los medios que en su declaración ante la jueza expondrá "con luz y taquígrafos" su defensa ante los delitos que se le imputan, porque "no hay nada que esconder".
"Vengo a mostrar la relación torticera" de los hechos denunciados, apuntó, pues como comisario pontificio es el representante legal de los conventos y su administrador.
Asimismo, indicó que las exmonjas "ocupan de manera ilegal" los monasterios, cuyos gastos mantienen las clarisas.
Por su parte, la exabadesa Laura García de Viedma defendió como "justa" la denuncia presentada contra Iceta, que sostienen ella y otras tres exreligiosas.
"Hemos recibido un perjuicio tan fuerte, tan prolongado todos estos meses, que sí que deseamos que se escuche la voz de la comunidad", declaró la exabadesa.
Tras su declaración, las exmonjas solicitaron la recusación de la jueza, que también lleva un caso contra ellas, una demanda de desahucio, cuya vista oral está prevista para el 13 de mayo, al entender cuestionada su imparcialidad.
Además, la exabadesa y otras dos exreligiosas son investigadas por una supuesta estafa en la venta de oro el pasado enero, por la que se obtuvieron 130.000 euros.
La petición de recusación deberá resolverla la Audiencia Provincial de Burgos y podría suponer la suspensión automática de ambos procesos.
La Audiencia Provincial de Burgos ya estimó anteriormente un recurso de las exreligiosas y revocó un auto del juzgado de Briviesca que acordó el sobreseimiento provisional de la denuncia, "por el carácter prematuro del mismo y la falta de motivación".
Además, acordó la continuación de la instrucción de diligencias previas, con la práctica de toma de declaración al denunciado y las denunciantes.
Hace un año, las entonces clarisas dejaron la Iglesia Católica para unirse a la Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, que considera último papa legítimo a Pío XII, fallecido en 1958, y que para muchos es una secta fundada por el español Pablo de Rojas Sánchez-Franco, un falso obispo excomulgado en 2019.
Tras su decisión afloró un conflicto por la venta de un convento.
La Orden de Santa Clara o de las Hermanas Pobres de Santa Clara fue fundada por san Francisco y santa Clara de Asís en 1212 y desde el siglo XVI sus conventos de extendieron también por América.