Edinho Silva lidera la principal corriente interna del PT, de perfil moderado, y cuenta con el respaldo de Lula y de la ministra Gleisi Hoffmann, su antecesora en la dirección del partido, que gobernó el PT durante ocho años y ahora está a cargo del ministerio de Relaciones Institucionales de Brasil.
Tras el nombramiento de Hoffmann al mando de la cartera, el PT pasó a ser administrado interinamente por el senador Humberto Costa.
Silva fue ministro de la Secretaría de Comunicación Social entre 2015 y 2016, durante el segundo Gobierno de Dilma Rousseff, también fue diputado (2011-2015) y alcalde de la ciudad de Araraquara, en São Paulo, en varias etapas.
La elección de Silva al mando del principal partido político del país se produce a un año de las próximas elecciones presidenciales, para las cuales aún pesan dudas sobre quién encabezará las listas tanto del ala progresista como de la extrema derecha brasileña.
Lula, principal referente de la izquierda, ha dicho en varias ocasiones que se presentará si está al "100 % de salud" y "con la misma energía" que tiene ahora.
Pero el actual mandatario ha experimentado algunos problemas de salud en los últimos años que han puesto en duda su candidatura para 2026.
Y además sus índices de popularidad no acompañan, dado que el 40 % de los brasileños considera malo o pésimo el Gobierno, frente al 28 % que lo aprueba y al 31 % que lo tacha de regular, según reveló el Instituto Datafolha, uno de los centros de referencia para estudios de opinión, a mediados de junio.
En el bando contrario, la derecha tampoco no ha elegido quién será su candidato para los comicios, ante la inhabilitación del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) por parte de la Corte Suprema.