"Parecía que la pesadilla no podía empeorar, y sin embargo, empeora", subrayó el jefe de derechos humanos de Naciones Unidas, quien declaró que dada la alta densidad de población civil en la zona y los medios y métodos de guerra empleados por Israel "el riesgo de asesinatos ilegales y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario es extremadamente alto".
Türk agregó que el área objeto de la ofensiva israelí, en la que no se habían producido recientemente grandes ataques a gran escala, alberga instalaciones de organizaciones humanitarias, refugios, una cocina comunitaria, casas de huéspedes, almacenes y otras infraestructuras esenciales.
"Ya se han destruido viviendas, y miles de personas se han visto obligadas a huir de la zona una vez más. Su única opción es dirigirse a zonas de Gaza cada vez más reducidas, donde se está obligando a hacinarse a cientos de miles de personas, dificultando cualquier intento de entregar ayuda humanitaria", subrayó.
El alto comisionado reiteró a Israel que desplazar permanentemente a personas que viven bajo su ocupación supone un crimen de guerra "y en determinadas circunstancias también podría constituir un crimen de lesa humanidad".