Las investigaciones del Cuerpo Forestal de la región, coordinadas por la Fiscalía de Cagliari, se centran en la búsqueda de un vehículo sospechoso, visto por la zona en el momento crítico, y actualmente se están analizando las imágenes de videovigilancia, reveló este martes el diario local 'Unión Sarda'.
En paralelo, dos personas fueron arrestadas por su presunta implicación en otro incendio que se desató en San Giovanni Suergiu, también en el sur de la isla, donde los equipos de emergencia trabajan sin descanso. Solo este lunes realizaron 40 intervenciones, con medios aéreos para apoyar a los equipos terrestres en la lucha contra las llamas.
Las condiciones meteorológicas extremas, con altas temperaturas y fuertes vientos de mistral, están complicando las labores de extinción en particular en la zona oriental de la isla, mientras que la intensidad del fuego se ha reducido aunque solo ligeramente en el noroeste, la región de Nuoro y el sur.
Fue precisamente en el sur donde este domingo se registró el incendio que arrasó el litoral del turístico municipio de Villasimius y bloqueó las rutas de escape de los bañistas en una situación dramática.
La Capitanía del Puerto de Cagliari intervino para coordinar una posible evacuación por mar, con especialistas del núcleo náutico, embarcaciones y buzos. Algunos bañistas intentaron alcanzar la arena en sus vehículos para recoger a familiares, en medio del caos y la urgencia por escapar del fuego.
“El devastador incendio que destruyó el litoral de Punta Molentis no solo arrasó un auténtico tesoro ambiental del Mediterráneo, sino que estuvo a punto de provocar una masacre entre los bañistas, evitada únicamente gracias a la entrega y profesionalismo de las fuerzas del orden, la policía ambiental, los bomberos y la protección civil”, dijo la organización ecologista GRIG.
Por ello ha presentado una denuncia formal ante la Fiscalía de Cagliari y el Cuerpo Forestal y de Vigilancia Ambiental, solicitando que se actúe contra los posibles responsables no solo por los delitos de incendio intencionado y destrucción de hábitat natural protegido, sino también por el delito de matanza.
Según GRIG, los posibles autores del incendio eran plenamente conscientes de que sus acciones ponían en peligro la seguridad pública, al prender fuego en una zona que actúa como un embudo natural: un valle estrecho, con una única vía de acceso, en un día de fuertes vientos de mistral, y que conduce a una pequeña playa muy concurrida.
“Si se confirma el origen doloso del incendio, los responsables son unos criminales sin excusas”, denunció el grupo ecologista, al explicar que el fuego tuvo consecuencias extremadamente graves debido a la configuración del terreno —un litoral aislado, con un único acceso vial y un aparcamiento de capacidad limitada junto a la playa—, y por la fuerza del viento que alimentó las llamas.
El resultado fue la destrucción de parte del ecosistema, de numerosos vehículos estacionados y de estructuras temporales instaladas para los servicios de playa, y puso en gravísimo riesgo la vida de cientos de bañistas, añadió.