“Es una base aérea crucial de Rusia para las operaciones en el mar Negro”, se lee en el comunicado del SBU, que asegura haber provocado daños en ese mismo ataque a otro avión, modelo Su-24.
Según el servicio secreto ucraniano, el avión que ha sido “totalmente destruido” cuesta entre 35 y 50 millones de dólares.
El SBU, la inteligencia militar ucraniana (GUR) y el Ejército lanzan prácticamente todas las noches ataques con drones contra objetivos militares y estratégicos situados en la retaguardia rusa.
Kiev busca debilitar de esta forma el potencial militar enemigo.