"Los comandantes (militares) locales, incluido el comité de seguridad, estimaron que debían abandonar la ciudad (...) decidieron irse, y acordamos con ellos dirigirse a un lugar más seguro para proteger al resto de los ciudadanos y al resto de la ciudad de la destrucción", dijo Al Burhan, en un discurso difundido por la televisión estatal en las últimas horas.
Insistió en que sus tropas "se vengarán" de las FAR, y "son capaces de conseguir la victoria y recuperar toda tierra que los mercenarios (de las FAR) han controlado" durante la devastadora guerra sudanesa, iniciada a mediados de 2023.
"Se trata de una de las etapas de las operaciones militares que se nos impusieron (...) y como siempre aseguramos el pueblo sudanés saldrá victorioso y las Fuerzas Armadas Sudanesas saldrán victoriosas", dijo el comandante del Ejército sudanés.
Aseguró también que sus tropas "estamos decididos a vengar a todos nuestros mártires y a nuestro pueblo en Al Fasher (...) los crímenes que se están cometiendo ahora y que se cometieron antes en todas partes de Sudán a la vista de todo el mundo".
Las FAR, enfrentadas con el Ejército desde mediados de 2023, anunciaron el domingo que sus fuerzas tomaron Al Fasher, y difundieron videos que mostraban a sus combatientes deambulando por el cuartel general de la Sexta División del Ejército, blandiendo sus armas, disparando al aire y coreando consignas de victoria.
Con la toma de esa ciudad, donde se ha denunciado la comisión de asesinatos y otras atrocidades contra la población civil, los paramilitares ya controlan toda la vasta región occidental de Darfur, compuesta por cinco estados, donde hacía pocas semanas anunciaron un gobierno paralelo.
Las Fuerzas Conjuntas de Sudán, una alianza del Ejército y grupos armados, acusaron este martes a las FAR e matar a "más de 2.000 civiles desarmados", la mayoría mujeres y niños, entre este domingo y el lunes durante la captura de Al Fasher.
La guerra en Sudán, iniciada en abril de 2023, ha provocado decenas de miles de muertes, ha obligado a más de trece millones de personas a huir de sus hogares y ha convertido al país en el escenario de la peor crisis humanitaria del planeta, ya que la mitad de la población se enfrenta a una inseguridad alimentaria grave, según la ONU.