Como aviso a navegantes queda recordar la clausura, con treinta horas de retraso, de la anterior COP29, celebrada en Bakú (Azerbaiyán) el año pasado. El acuerdo final de aquella cumbre no incluyó ninguna mención explícita o un avance sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Sin embargo, varios países, activistas y manifestantes – “El liderazgo climático no está hecho de petróleo”, se leía en algunas pancartas estos días – han intentado incluir en el borrador final un plan de transición para dejar atrás los combustibles fósiles.
Después de que en la COP28 de Dubái, en 2023, se incluyera por primera vez en el documento final la necesidad de reducir los combustibles fósiles por su responsabilidad en el cambio climático y que en Bakú se silenciara este hecho, muchos países presentes en Belém no quieren que se obvie “el elefante en la habitación”.
A la declaración política presentada ayer se ha sumado países como Chile, España, México, Bélgica y Dinamarca, entre otros.