La modificación fue avalada por los diputados de la Sexagésima Novena Legislatura local tras un proceso de consulta ciudadana, y quedó plasmada en cambios a la Ley del Escudo y del Himno del Estado de Chiapas.
Con esta decisión, el Legislativo busca fortalecer la identidad estatal desde una perspectiva histórica y cultural propia.
“El Escudo de Chiapas honra nuestro pasado, refleja lo que somos y proyecta el futuro que construimos con esperanza. La 69 Legislatura de Chiapas aprobó su modificación, una propuesta ciudadana que fortalece la identidad, el humanismo y la unidad del pueblo chiapaneco”, señaló el Congreso estatal a través de su cuenta oficial en la red social X.
Los legisladores afirmaron que la reforma “honra nuestros orígenes y proyecta un Chiapas orgulloso de su historia y su riqueza cultural”, en un contexto nacional marcado por debates sobre memoria histórica, símbolos públicos e identidad de los pueblos indígenas.
El nuevo diseño del escudo incorpora 14 elementos con significados específicos vinculados a la cosmovisión maya, la biodiversidad y la historia regional.
Entre ellos destaca un tocado maya inspirado en el rey Pakal, símbolo de prosperidad y grandeza, que reemplaza a la corona asociada con la conquista española, así como el cero maya, emblema del origen, el equilibrio y la continuidad del tiempo dentro del conocimiento matemático y cosmogónico de esa civilización.
El fondo de campo de gules conserva el recuerdo de los sacrificios y peligros vividos durante la conquista, así como la resistencia indígena para la preservación de sus principios.
También se integra una pirámide, que sustituye a un castillo, y la cual representa el Templo de las Inscripciones de Palenque, como símbolo del legado arqueológico y la identidad cultural de Chiapas.
Otros elementos incorporados son un bastón de mando en descanso, que manifiesta la autoridad indígena basada en la sabiduría y la responsabilidad comunitaria y sustituye a uno de los dos leones; la planta de maíz con mazorcas, como sustento e identidad agrícola; y el Cañón del Sumidero, emblema de fortaleza natural y memoria histórica.
El escudo incluye además símbolos textiles como el bordado en mariposa y patrones ancestrales, una estrella que representa el rumbo y el equilibrio humano, la ceiba como árbol sagrado que une cielo, tierra e inframundo, y elementos naturales como el volcán Tacaná y el Río Grande, asociados a la biodiversidad y la vida comunitaria.
De manera significativa, el león permanece en el diseño como símbolo del mestizaje y la conciliación entre el pasado colonial y el presente soberano del estado, en una propuesta que busca integrar memoria, identidad y futuro en un solo emblema oficial.