La generación renovable agregada el año anterior alcanzó los 1.332,8 teravatios hora (TWh), principalmente por una menor producción eólica e hidroeléctrica, frente a los 1.375,1 TWh de 2024, según un análisis que comprende la Unión Europea y territorios no comunitarios como Reino Unido, Noruega, Suiza o los Balcanes.
La generación eólica cayó un 4,3 % en ese período, hasta 511,4 TWh, mientras que la electricidad procedente de la hidráulica bajó un 11 % hasta 427,4 TWh, sobre todo por los bajos niveles de lluvia que no consiguieron llenar los embalses, apunta el estudio.
La fotovoltaica, sin embargo, marcó un nuevo récord en un año particularmente soleado, con un avance del 13,5 % respecto a 2024, hasta los 284,5 TWh registrados, un nivel que casi triplica los 96,7 TWh de 2016.
"De cara al futuro, las previsiones indican que es probable que este año veamos la mayor generación solar para un primer trimestre jamás registrada", señaló el director de Montel EnAppSys, Jean-Paul Harreman.
No obstante, los productores de electricidad "empiezan a sufrir por unos precios capturados cada vez más bajos y por más vertidos de producción eólica, debido sobre todo a la falta de almacenamiento y a los precios negativos", agregó.
En 2025 se registraron más de 500 horas de electricidad por debajo de cero euros en seis países europeos: Suecia (679 horas), Países Bajos (584), Alemania (573), España (556), Francia (519) y Bélgica (509).
Se trata de una tendencia que se vio "agravada por la creciente instalación de capacidad eólica y solar y la falta de interrumpibilidad de la demanda".
A medida que las renovables sustituyen a la generación convencional durante los picos solares, la demanda de generación con combustibles fósiles y de importaciones hacia el final de cada día ha ensanchado significativamente la brecha de precios entre el pico solar y el pico de la tarde-noche.
Las causas principales son la intermitencia de las renovables, que pueden crear un excedente de electricidad en días especialmente soleados o con mucho viento, y la falta de almacenamiento y flexibilidad tanto de la demanda como de activos de generación inflexible.
El fenómeno es más pronunciado en verano, cuando la demanda es menor y la producción solar mayor y además se produce la misma situación en varios países a la vez y resulta más complicado exportar el excedente de electricidad.
Harreman agregó que las opiniones en el sector "están divididas sobre si el aumento de las horas con precios negativos representa una disfunción del mercado o simplemente incentiva la flexibilidad mediante señales de precios".
La demanda eléctrica, en todo caso, sigue siendo débil y registra una "caída significativa" desde 2022, con un descenso interanual del 0,3 % en 2025. La contracción de la demanda se eleva al 3,8 % respecto a 2022 y al 8,2 % en relación con 2021.
"Esta tendencia de caída de la demanda continúa pese a las previsiones de los reguladores de que aumentará en el futuro gracias a la electrificación del transporte y la calefacción, así como a la construcción de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial", indica el análisis de Montel.