“De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes”, lamentó asomado a la ventana del palacio apostólicos ante los fieles.
En realidad, aseguró, “no necesitamos estos sucedáneos de la felicidad. Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”.
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Por ello pidió a los fieles: “No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia” e instó a amar “las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar...”.
El pontífice estadounidense también recordó que la próxima semana se rezará por la unidad de los cristianos, que “debe impulsar el compromiso por la paz”. “Invito a todas las comunidades católicas a reforzar las oraciones por la plena comunión entre todas las Iglesias cristianas, y esto debe ir acompañado de la oración y el compromiso por la paz”, dijo.
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León XIV recordó sólo en particular las dificultades de la República Democrática del Congo y pidió oraciones y solidaridad para las poblaciones afectadas por las inundaciones en África meridional.