"La membresía no conlleva ninguna obligación de financiación obligatoria más allá de lo que un Estado o socio elija contribuir voluntariamente", explicó a la prensa un alto funcionario de la Administración de Trump.
Medios estadounidenses habían publicado que Estados Unidos exigía una aportación de 1.000 millones de dólares para integrar el organismo, que podría servir como un sustituto del Consejo de Seguridad de la ONU.
Pero el funcionario subrayó que "los países que realizan contribuciones significativas a los proyectos y desean tener una supervisión adecuada pueden seguir participando" sin necesidad de contribuir con esa cantidad.
Trump podrá liderar la Junta de la Paz de por vida o hasta que renuncie, incluso después de haber concluido su mandato como presidente de Estados Unidos.
No obstante, una vez que Trump deje ese cargo, será un futuro presidente estadounidense quien designe al representante de Estados Unidos ante la Junta.
Trump presidirá el próximo jueves, durante el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), la ceremonia de fundación de la Junta de la Paz.
Aunque la Junta se ideó en un principio para supervisar la implementación del alto el fuego en la Franja de Gaza, Trump quiere ampliar sus atribuciones y competir con el Consejo de Seguridad de la ONU.
En una rueda de prensa este martes en la Casa Blanca, el republicano explicó que creó la Junta de la Paz porque la ONU no le ha ayudado a resolver ninguna guerra.
Aunque dijo que la Junta "podría" reemplazar a Naciones Unidas, aseguró también que quiere que la ONU siga existiendo porque considera que tiene un "gran potencial".
Trump invitó a decenas de líderes internacionales a conformar la Junta de la Paz, incluidos el presidente ruso, Vladímir Putin; el argentino, Javier Milei; y el turco, Recep Tayyip Erdogan.
El presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó integrarse en el organismo, lo que llevó a Trump a amenazar con imponer aranceles a los vinos franceses.