Nueva York homenajea el arroz asiático con un ojo puesto en el efecto del cambio climático

Nueva York, 22 ene (EFE).- El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York homenajeó este jueves las tradiciones de Asia Oriental ligadas al arroz, alimento principal de más de la mitad de la población mundial que ve cómo el cambio climático está afectando a sus cosechas y modificando la producción.

El Decano de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés), Michael Purugganan, uno de los protagonistas de la jornada "Grains of Change", explicó a EFE por qué la cosecha del arroz está bajo el punto de mira con el cambio climático.

"Los monzones y tifones que golpean Asia Oriental se han vuelto cada vez más fuertes, y eso ha diezmado los cultivos, porque durante la temporada de monzones es cuando normalmente se cultiva" el arroz", señaló.

Purugganan argumenta que "hay muchas zonas de Asia productoras y exportadoras de arroz -lugares como India, Vietnam y partes de Camboya- que han experimentado sequías esporádicas debido al cambio climático y van a ser demasiado calurosas para que las variedades actuales de arroz puedan crecer".

"Eso será perjudicial para el mercado del arroz, porque en esas zonas se exporta una gran cantidad de arroz al resto del mundo", apuntó.

El subgerente de la empresa especializada en arroz japonés Rice Factory New York, Jun Mattison, también protagonista de otra charla y experto en el grano japonés, afirmó durante el evento que en el país del sol naciente "hay períodos más largos de calor intenso en verano.

Antes, en muchos lugares, hacía calor durante el día y frío por la noche, lo cual era ideal para el cultivo del arroz, pero ahora por la noche sigue haciendo calor", dijo.

Estos cambios en el clima hacen que el arroz "crezca demasiado rápido y disminuya el nivel de almidón en el grano", agregó Mattison.

"Al molerlo, se agrieta y la calidad baja mucho. Ese arroz no se puede vender, así que hay que separarlo con redes y quedarnos solo con el arroz perfecto", comenta.

"De todo el arroz que compramos de Japón, solo dos tercios se convierten en arroz blanco aprovechable para comer, mientras que el otro 33 % se pierde por el camino. Es un gran impacto económico causado por el cambio climático", indicó el experto japonés.

El aumento de las temperaturas en muchos países que cosechan arroz ha hecho que los agricultores se reinventen para salvar los granos: "Muchos han empezado a cultivar nuevos tipos de arroz más resistentes al calor o usan métodos como regar con agua más fría para enfriar las plantas", explicó.

El subgerente de Rice Factory New York valora que el cambio climático no es el único problema emergente con el que la compañía tiene que lidiar, ya que los aranceles les reducen mucho sus márgenes de operaciones.

Rice Factory, al importar arroz desde Japón, sufre la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tarifas que han aumentado considerablemente los costes de la empresa: "Antes teníamos un arancel del 5 %, pero ahora Trump nos lo ha triplicado hasta el 15 %", comenta Mattison.

"Eso marca una gran diferencia, pero intentamos reducir costes haciéndolo todo más eficiente: optimizando los tiempos y llenando completamente los contenedores de arroz para no desperdiciar dinero. Trump nos obliga a ser más eficientes en cada movimiento", agrega.

Mattison explicó que gracias a la política de eficiencia extrema que la empresa de arroz japonés ha tenido que aplicar, el precio final de sus productos "solo ha subido un 6 %".

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