Barbie Kyagulanyi fue hospitalizada tras ser atacada por soldados en su casa del barrio de Magere en la capital, Kampala, el pasado viernes, según denunció este sábado el propio Bobi Wine, líder de la opositora Plataforma de Unidad Nacional (NUP, en inglés).
En un comunicado publicado esta madrugada en la red social X, la ULS confirmó, tras hablar con la esposa, que "intrusos armados irrumpieron en su residencia de Magere, la agredieron y exigieron información sobre el paradero de su esposo".
"Se incautaron diversos documentos y bienes. Sufrió lesiones físicas y trauma psicológico, lo que requirió hospitalización", explicó la organización.
"Este atroz ataque perpetrado por las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda, bajo supervisión policial, constituye un flagrante abuso del poder estatal, que viola los derechos fundamentales a la libertad, la seguridad, la dignidad y la privacidad", subrayó.
Según los abogados, es "un intento deliberado de intimidar y silenciar a la oposición", tras las "controvertidas recientes elecciones y la continua ola de detenciones, torturas y desapariciones forzadas de líderes y simpatizantes" de la NUP.
La ULS rechazó esta "represión militarizada de la oposición política" y adelantó que solicitará a un tribunal competente el levantamiento del "arresto domiciliario" impuesto el pasado día 16 y de "todas las restricciones ilegales".
También iniciará una investigación independiente, "recopilando pruebas forenses para presentar denuncias civiles y penales contra los autores identificados y sus superiores por tortura, registros e incautaciones ilegales y otras violaciones de derechos humanos".
Asimismo, convocará un diálogo nacional para examinar "la represión sistémica, las desapariciones forzadas y la persecución política", a fin de "exigir responsabilidades al Gobierno".
El incidente ocurrió después de que el jefe de las Fuerzas de Defensa de Uganda, general Muhoozi Kainerugaba, afirmara esta semana que reza para que el Ejército mate a Bobi Wine, tras las elecciones que dieron el triunfo a su padre, el presidente Yoweri Museveni.
En mensajes publicados en la madrugada del lunes al martes pasados, Kainerugaba dio al líder opositor "exactamente 48 horas para entregarse a la Policía".
"Si no lo hace -advirtió-, lo consideraremos un rebelde y actuaremos en consecuencia".
Bobi Wine permanece escondido para proteger su vida, después de que el Ejército rodease su casa e impidiese cualquier movimiento de sus familiares el pasado día 16, cuando logró escapar del asedio.
Museveni, de 81 años y en el poder desde 1986, obtuvo el 71,65 % de los votos en las elecciones del pasado día 15, logrando así un séptimo mandato de cinco años, según la Comisión Electoral.
Bobi Wine, de 43 años, quedó en segundo lugar con el 24,72 % de los sufragios.
Pero el líder opositor rechazó estos resultados y denunció un "fraude masivo" en las elecciones, celebradas en medio de un apagón de internet y tras meses de represión de la disidencia.
Kainerugaba aseguró este viernes que las fuerzas de seguridad detuvieron a unos 2.000 simpatizantes de la oposición y mataron a "30 terroristas de NUP" tras los comicios, si bien EFE no pudo verificar esas cifras de manera independiente.
La Unión Europea y el secretario general de la ONU, António Guterres, expresaron esta semana su preocupación por la violencia postelectoral en Uganda.