Un colono apedrea a una palestina de 62 años: "Gritó 'esta es mi tierra' y él la golpeó"

Birzeit (Cisjordania), 26 ene (EFE).- En las colinas de Birzeit, a unos diez kilómetros al norte de Ramala, las agresiones de colonos contra familias de palestinos cristianos se han incrementado en el último mes; en ataques cada vez más violentos que han acabado con una mujer hospitalizada de una pedrada en la cabeza.

Najat Emil Jadallah, de 62 años, fue agredida el sábado al intentar echar de sus tierras a colonos israelíes. Estos habían llevado allí a su ganado, una práctica de intimidación cada vez más habitual en Cisjordania ocupada y para la que suelen contar con el beneplácito de las fuerzas del orden israelíes.

Al lado de la cama de Najat, ingresada en un hospital en Ramala, su hija Nariman detalla a EFE lo sucedido. Todo empezó cuando un hombre apareció con sus ovejas en las tierras de la familia. "Mi madre vio al colono y le empezó a gritar: '¿Qué haces aquí? ¡Esta no es tu tierra, es mi tierra'!", afirma Nariman.

Según el relato de la propia Najat, tras urgirle a que se fuera, el colono llamó con el móvil a otros, que irrumpieron con un Toyota 4x4. Fue poco después cuando uno de ellos la empujó y le arrojó una piedra a la cabeza, que la dejó sangrando.

  Además, golpearon también a uno de sus hijos, Eid, que estaba presente e intentó defenderla presuntamente lanzando a su vez piedras. Eid llevó a su madre al hospital y regresó a la casa tras recibir una llamada del Ejército. Desde el sábado está arrestado, y la familia desconoce su estado o paradero.

Preguntada por EFE, la Policía israelí confirmó hoy su detención, que dijeron debería terminar mañana, "bajo sospecha de participación en un incidente violento". No respondió sobre si alguno de los colonos había también sido detenido.

De acuerdo con los vecinos ninguno fue arrestado y anoche al menos uno regresó a atemorizarlos, según quedó grabado en la cámara de vigilancia.

"Cuando lo vieron, (los soldados) lo golpearon y luego lo arrestaron. Y ahora no sabemos nada de él", explica Nariman sobre su hermano Eid de 36 años. En un vídeo compartido por los vecinos a EFE, se ve cómo los colonos intentan acceder a la casa familiar junto a soldados israelíes.

El Ejército acusó, en un comunicado, a los palestinos de haber lanzado piedras contra "civiles israelíes" y confirmó la detención de un "sospechoso" puesto bajo disposición policial. Un colono sufrió heridas leves y fue trasladado al hospital, detalla el mensaje.

La violencia colona se ha exacerbado en los últimos años, en paralelo a la ofensiva israelí en Gaza y coincidiendo con el gobierno más extremista de la historia de Israel, en coalición con partidos supremacistas judíos que defienden la toma de los territorios palestinos ocupados por mandato divino.

Solo durante el pasado octubre, coincidiendo con la cosecha de aceituna en Cisjordania, la ONU registró 264 ataques violentos, algunos terminaron en muertes, contra palestinos; el peor mes desde que comenzara el registro en 2006.

La violencia colona en esta zona de Birzeit es algo reciente. Según explica un vecino a EFE, que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias, apenas desde junio de 2025 un colono ha comenzado a hostigarles.

"Antes (el colono) vivía más lejos (...) Ahora, como nadie le para los pies, se está acercando hasta llegar a nuestras casas y en las últimas dos semanas, está en la zona. Ayer (sábado) y hoy (domingo), se quedó a unos cientos de metros de aquí", resume.

Lo que les ocurre a estas familias cristianas de Cisjordania es una realidad diaria para muchos otros palestinos, obligados a abandonar sus aldeas y hogares ante ataques (muchos colonos están armados), incendios provocados, el uso de gas pimienta o el asesinato de su ganado a sangre fría.

Todo ello bajo una cortina de impunidad. Cerca del 94 % de las investigaciones abiertas por la Policía israelí en torno a la violencia de colonos, entre 2005 y 2024, concluyeron sin una acusación, según datos de la organización israelí de derechos humanos Yesh Din.

Los palestinos sufren así un acoso durante años hasta verse, en ocasiones, obligados a marcharse. En Birzeit acaba de comenzar, pero sus habitantes aseguran que no se irán.

"Tengo un mensaje a la gente de todo el mundo: Esta es nuestra tierra y nunca la abandonaremos. Nos quedaremos aquí para siempre", dice la hija de una convaleciente Najat.

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