El portavoz del Ministerio de Exteriores Guo Jiakun señaló hoy en rueda de prensa que Pekín está dispuesto a aprovechar el viaje para "mejorar la confianza política mutua", profundizar la cooperación práctica y "abrir un nuevo capítulo" en el desarrollo "sano y estable" de las relaciones bilaterales.
Guo recordó que el presidente chino, Xi Jinping, mantuvo una conversación telefónica con Starmer en agosto de 2024 y se reunió con él en noviembre durante la cumbre del G20 en Río de Janeiro, contactos que, dijo, encauzaron la relación bilateral hacia una senda de mejora.
En este contexto, subrayó que China y el Reino Unido, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, tienen intereses compartidos en mantener la comunicación y reforzar la cooperación en un escenario internacional marcado por la inestabilidad.
Durante la visita, prevista del 28 al 31 de enero, Starmer será recibido por Xi y mantendrá encuentros con el primer ministro chino, Li Qiang, y con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji.
Además de Pekín, el dirigente británico se desplazará a Shanghái. Según Guo, ambas partes abordarán las relaciones bilaterales y asuntos de interés común.
El portavoz destacó asimismo que el actual Gobierno laborista británico ha expresado su voluntad de desarrollar una relación "coherente, duradera y estratégica" con China y de promover el diálogo y la cooperación entre ambos países.
Preguntado por informaciones sobre un posible endurecimiento del escrutinio británico sobre actividades chinas en el Reino Unido, Guo se limitó a reiterar que reforzar los intercambios, aumentar la confianza mutua y profundizar la cooperación "responde a los intereses de ambos países y del mundo".
La visita de Starmer se produce en un momento de reajuste de la política exterior británica hacia China tras años de distanciamiento bajo gobiernos conservadores, con Londres buscando relanzar los lazos económicos con Pekín, una estrategia que coincide con el enfriamiento de sus relaciones con Washington tras la llegada de Donald Trump.