“Especialmente ahora que Estados Unidos está poniendo su mirada en el extranjero y más allá de Europa, la OTAN necesita volverse más europea para mantener su fuerza y, para ello, Europa debe actuar”, indicó Kallas en una conferencia de la Agencia Europea de Defensa (EDA).
La política estonia pidió que las iniciativas de seguridad y defensa de la UE “sigan siendo complementarias” a las de la Alianza Atlántica, pero para ello consideró que “la pelota también está en el tejado de la OTAN”.
"Si queremos utilizar instrumentos de la UE, como nuestro poder presupuestario y regulador, para apoyar y habilitar a la OTAN, tenemos que saber cuáles son estas necesidades y objetivos. Cuanta más información proporcione la OTAN, mejor podremos alinearnos”, comentó.
Kallas defendió que la UE “sincronice” sus esfuerzos con los de la OTAN a fin de “complementarnos mutuamente y demostrar cómo el pilar europeo aporta un valor añadido a través de un mayor reparto de la carga y de la fuerza militar en nuestro continente”.
La jefa de la diplomacia comunitaria alertó de una reordenación de la política en Estados Unidos, donde “se está replanteando la relación transatlántica hasta sus cimientos”.
“Quiero dejar muy claro que queremos unos lazos transatlánticos fuertes. Ustedes seguirán siendo socios y aliados de Europa. Pero Europa debe adaptarse a las nuevas realidades. Europa ya no es el principal centro de gravedad de Washington. El cambio lleva produciéndose desde hace tiempo. Es estructural, no temporal”, consideró.
Admitió que estos cambios suponen “una grave tensión para las normas, reglas e instituciones internacionales” y avisó que es “muy real” el riesgo de volver a “la política de poder, las esferas de influencia y un mundo en el que el poder hace la ley”.
En ese contexto, se planteó la posibilidad de “establecer capacidades militares de la UE que fueran financiadas y propiedad de los Estados miembros”, y animó a debatir sobre ello.
Por su parte, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, dijo en la misma conferencia que “vivimos en un mundo en el que el poder es la ley” y que instituciones y países de la UE deben “despertar al gigante (europeo) uniendo nuestros esfuerzos, estando preparados para luchar, no solo como un conjunto de 27 (Estados miembros), sino como Europa”.
Aludió a la necesidad de más independencia, autonomía y responsabilidad de la UE en su propia defensa, pero alertó de que la fragmentación y la falta de unidad son "nuestra debilidad más dolorosa en materia de defensa europea, mientras que el mercado común es nuestra fortaleza en la economía mundial”.
“La defensa común sería nuestra fortaleza en un mundo de poder, en un mundo de gigantes; nosotros también debemos convertirnos en gigantes, un gigante gentil que promueva el derecho internacional y la cooperación, pero un gigante fuerte al fin y al cabo”, resumió.
Para Kubilius, la independencia de la UE en defensa "no significa estar solos” sino “construir juntos un pilar europeo en la OTAN”.
Reconoció que “algunas lagunas son tan grandes que solo pueden colmarse de forma conjunta”, a modo de “capacidades paneuropeas” como los facilitadores estratégicos (reabastecimiento en vuelo, sistemas antimisiles, inteligencia espacial, mando y control), que “dependerán ahora de manera crítica de reformas como el transporte aéreo estratégico”.
Kubilius puso como ejemplo de “prioridad urgente” la fabricación de misiles y dijo que “muy pronto” realizará una gira por la industria para establecer la situación de su producción.
“Quizás realmente necesitemos crear un Consejo de Seguridad Europeo, que fue propuesto originalmente por (el presidente francés, Emmanuel) Macron y (la antigua canciller alemana Angela) Merkel entre 2017 y 2018, para coordinarnos y guiarnos en esta importante transformación de la defensa europea”, se cuestionó.