"Ambas partes debemos promover los intercambios personales y culturales, y facilitar los viajes", dijo Xi a Starmer durante el encuentro que mantuvieron hoy en la capital china con motivo de la visita de este último, la primera de un líder británico desde 2018.
En los últimos dos años los esfuerzos de China por impulsar su economía han incluido la exención de visados con fines de turismo para numerosos países, entre ellos buena parte de los europeos.
Esta política permite a los ciudadanos de los países aprobados permanecer en China hasta un máximo de 30 días.
Por otro lado, según medios británicos que acompañan a Starmer, el primer ministro regaló al presidente chino un balón de fútbol que se usó el pasado fin de semana en un partido de la Liga inglesa entre el Manchester United y el Arsenal.
Se trata de un obsequio significativo, ya que se dice que Xi es fanático del Manchester United, mientras Starmer lo es con toda seguridad del Arsenal y asiste frecuentemente a ver sus choques.
El encuentro con Xi fue el principal componente político de una visita a China que tiene como objetivo estrechar los lazos comerciales y reencauzar las relaciones bilaterales tras años de enfriamiento con los anteriores gobiernos conservadores.
Está previsto que Starmer se vea esta tarde con su homólogo chino, Li Qian, y que ambos presidan la firma de varios acuerdos bilaterales de comercio e inversiones en campos como las energías limpias, salud, industrias creativas y manufactura inteligente, de acuerdo al Ministerio chino de Comercio.
El paso de Starmer por Pekín sigue a las visitas realizadas en los últimos meses por los mandatarios de Francia, Canadá, Irlanda o España, a los que también se sumará el canciller alemán, Friedrich Merz, a finales de febrero.