La crisis energética en la isla, agravada desde mediados de 2024, atraviesa actualmente uno de sus peores momentos con tasas de déficit que este sábado marcó el récord de un 63 %.
Se trata del segundo máximo documentado en enero, cuando hace días atrás la previsión alcanzó el 62 % de la isla sin corriente con apagones de 20 horas y más al día en gran parte del país, e incluso hasta 40 horas en algunas localidades.
Las frecuentes averías en las centrales térmicas cubanas, que operan con un pésimo estado técnico y con décadas acumuladas de explotación, y la falta de divisas para importar el combustible para producir energía son las principales causas de esta situación, según reconoce el Gobierno cubano.
En las últimas semanas, la crisis de la situación energética se ha agudizado por el corte del suministro de crudo venezolano a la isla, a raíz de las presiones de Estados Unidos tras la caída del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.
A ello se suma la orden ejecutiva firmada el pasado jueves por el presidente de EE. UU., Donald Trump, que estableció a partir del siguiente día la imposición de aranceles a los países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba, al considera la isla como una "amenaza" a la seguridad nacional de la nación norteña.
En tales circunstancias, la UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de la tarde-noche de esta jornada una capacidad de generación de 1.270 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.050 MW.
Esto supone que el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1.780 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1.810 MW.
Actualmente, diez de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos, entre ellas la central Antonio Guiteras, el mayor bloque generador del país. Estas fuentes de energía suponen de media en torno al 40 % del mix energético en Cuba.
El informe de la UNE ha dejado de especificar la cantidad de centrales de generación distribuida (motores) no operativas por falta de combustible (diésel y fueloil) y lubricante, un dato clave para entender el efecto del fin del petróleo venezolano para Cuba.
Sin embargo, por el resto de cifras publicadas, todo parece indicar que el número de motores parados está aumentando en los últimos días hasta cifras récord.
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución en 1959.
Los prolongados apagones diarios lastran la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, según cifras oficiales. Además, han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.