"Estados Unidos se ha puesto en situación de lanzar una operación militar contra Irán. Paralelamente, ha propuesto negociaciones al régimen, que debe aceptarlas sin falta, decidirse a hacer concesiones importantes y cambiar radicalmente su postura", indicó en una entrevista publicada este domingo por el diario Libération.
Argumentó que el país persa debe dejar de ser "una amenaza" para la región y para los "intereses de seguridad" de Occidente, y que el pueblo iraní debe "recuperar su libertad", ya que la represión de las protestas que se está dando es un "crimen de masas que no puede quedar impune".
"Exigimos que el régimen ponga fin a la opresión, libere a los presos, detenga las ejecuciones, restablezca Internet y devuelva al pueblo iraní las llaves de su propio futuro", enfatizó el ministro.
Explicó que ha tenido conversaciones con las autoridades del país, incluido para asegurar la suerte de Cécile Kohler y Jacques Paris, dos ciudadanos franceses encarcelados en Irán en 2022 y condenados por supuesto espionaje, que fueron puestos en libertad en noviembre pasado, pero que no pueden abandonar el país y se encuentran en la embajada gala.
Consultado sobre otro francés encarcelado en el extranjero, el periodista Christophe Gleizes que fue condenado en Argelia, Barrot lamentó que no hay "progreso tangible en este momento".
Sobre la guerra de Ucrania, el ministro opinó que en este momento el mandatario ruso, Vladímir Putin, "no da señales de una voluntad real de avanzar hacia la paz" y que "busca provocar una crisis humanitaria mediante ataques incesantes contra las infraestructuras energéticas".
Pero sobre la posibilidad de que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el líder ruso retomen el diálogo, remarcó que París "nunca ha excluido por principio" el conversar con Rusia, aunque con "transparencia" hacia Ucrania y los socios europeos y siempre que sea "útil".
Respecto a Gaza, expresó que la situación sigue "difícil", a pesar de señales como la recuperación del cadáver del último rehén israelí o el anuncio de reapertura del paso de Rafah.
Reafirmó, además, la postura francesa de no sumarse a la Junta de la Paz diseñada desde Washington, porque en su estado actual entra "en competencia" con la carta de Naciones Unidas, pero reiteró el apoyo de París al plan de paz y subrayó que para Francia la crisis debe terminar en la solución de los dos Estados.