En un comunicado publicado a última hora del sábado, el Ministerio congoleño de la Comunicación lamentó el "drama" ocurrido en esa mina de la localidad de Rubaya, en una zona del este del país bajo el control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).
El ministerio recordó que, antes de que los rebeldes tomaran el control de la zona, el Gobierno la había clasificado como "roja".
"Esta clasificación impone la prohibición de toda actividad de explotación y comercialización de sustancias minerales, incluida la minería artesanal. Por lo tanto, las actividades de excavación que se llevan a cabo en este emplazamiento constituyen una violación flagrante de la ley y no respetan ninguna norma de seguridad", aseveró el Ministerio.
Según el Ejecutivo congoleño, se trata de "un sistema estructurado de saqueo y explotación ilegal de los recursos naturales, inscrito en una cadena de suministro ilícita de magnitud industrial, que va desde la extracción hasta la comercialización fraudulenta de los minerales en beneficio de Ruanda".
Así, denunció que "entre 112 y 125 toneladas de coltán" se extraen cada mes en Rubaya y son trasladadas "sin ninguna autorización administrativa ni trazabilidad" hasta Ruanda, que, según la ONU y varios países occidentales, apoya al M23.
"Esta explotación alimenta directamente una economía de guerra", subrayó Kinsasa, al denunciar "el fracaso evidente" de mecanismos internacionales y regionales dedicados la certificación de estos minerales, que "no han logrado impedir la comercialización y la certificación fraudulenta de minerales procedentes de yacimientos" con la clasificación "roja".
El Gobierno congoleño denunció también la "imprudencia" de los compradores internacionales finales de estos materiales, que "contribuyen directamente a la financiación de los grupos armados y a la explotación violenta de los mineros artesanales", destacó.
El derrumbe ocurrió el jueves en esa mina de coltán, situada en el territorio de Masisi, en la provincia de Kivu del Norte, tras lloviznar en la zona.
El conflicto del este congoleño se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte; y, semanas después, de Bukavu, capital de la vecina Kivu del Sur, tras combates con el Ejército congoleño.
Ambas provincias son ricas en minerales como el coltán, fundamentales para la industria tecnológica en la fabricación de teléfonos móviles.
Los accidentes mineros son frecuentes en el país, donde muchas minas se explotan de manera artesanal y sin seguir las regulaciones y medidas de seguridad necesarias, además de que, en muchos casos, están operadas por grupos armados.
Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco).