"El arancel final será del 18 por ciento", aseguraron a EFE fuentes diplomáticas, ratificando la cifra celebrada horas antes por el primer ministro indio, Narendra Modi.
Si bien Modi y el presidente Donald Trump anunciaron una reducción "del 25 al 18 %", hasta ahora, las exportaciones indias soportaban una doble carga (arancel base + castigo) que sumaba un 50 % efectivo.
Por tanto, el nuevo pacto supone un descenso de 32 puntos porcentuales al eliminar la tasa punitiva, aunque esto está atado a que la India "cese completamente", y no solo reduzca, las compras de petróleo ruso, aclaró la fuente.
En su comunicado público, el líder indio celebró este alivio arancelario en aras de la "reciprocidad" y el impulso al "Made in India", pero guardó un absoluto silencio sobre el compromiso de vetar el petróleo ruso.
La narrativa de Nueva Delhi ha defendido siempre la independencia estratégica de sus decisiones, alegando que estas responden únicamente al beneficio de su población y rechazando cualquier acuerdo negociado "a punta de pistola".
Fuentes de la industria confirmaron a EFE el pasado fin de semana que Reliance Industries, el conglomerado que opera la mayor refinería de petróleo del mundo en el estado de Gujarat, ha detenido sus nuevas adquisiciones de crudo ruso.
La decisión de la compañía, propiedad del magnate Mukesh Ambani, busca evitar la exposición a sanciones secundarias estadounidenses y anticipaba el giro de la política energética oficial que ahora confirma el acuerdo bilateral.
Moscú se había consolidado en el último año fiscal como el mayor proveedor de energía de la India, suministrando cerca del 40 % de todo el crudo que importa el país, un volumen que supera los 1,7 millones de barriles diarios.
Este giro implica desmontar una estructura comercial que, gracias a los descuentos ofrecidos por el Kremlin tras las sanciones occidentales, permitió a Nueva Delhi ahorrar miles de millones de dólares en su factura energética en los últimos dos años.