El Vaticano expresa la voluntad de "evitar rupturas" con los lefebvrianos tras su desafío

Ciudad del Vaticano, 3 feb (EFE).- El Vaticano ha expresado este martes su voluntad de "evitar rupturas" con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocida como los 'lefebvrianos', tras el desafío de estos al papa León XIV de ordenar obispos por su cuenta.

"Prosiguen los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede. La voluntad es de evitar rupturas o soluciones unilaterales respecto a los problemas surgidos", ha declarado el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni.

El papa León XIV asiste al resurgir de las desavenencias con esta fraternidad fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre como una asociación tradicionalista en rechazo frontal a las aperturas doctrinales del Concilio Vaticano II (1962-1965).

El superior de los 'lefebvrianos', Davide Pagliarani, anunció el lunes durante un acto público en Francia su decisión de permitir el nombramiento de nuevos obispos el 1 de julio sin el plácet de Roma.

Su disposición responde, según un comunicado, a que el Vaticano no ha respondido a las urgencias planteadas por la fraternidad en dos cartas, especialmente a la necesidad de garantizar la "continuidad" de su magisterio con la designación de nuevos obispos.

"La situación objetiva de grave necesidad en la que se encuentran las almas exige esta decisión", agrega la nota.

De producirse, la ordenación de los obispos 'lefebvrianos' - una competencia exclusivamente pontificia- supondría una nueva ruptura con Roma tras años de intentos de acercamiento entre ambas partes.

La Fraternidad originó un auténtico cisma cuando, en 1988, su fundador ordenó a cuatro obispos sin la autorización del papa, un movimiento que obligó a Juan Pablo II a excomulgarlos a todos.

Años después, Benedicto XVI intentó tender puentes con este bastión tradicionalista de la iglesia católica y llegó incluso a levantar la excomunión a los prelados.

Esta amenaza 'lefebvriana' se produce a pesar de que León XIV ha dado algunas señales de apaciguamiento con los sectores más conservadores de la iglesia, como permitir en la basílica de San Pedro una misa tridentina en latín, muy limitada en tiempos de Francisco.

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