Hacían falta 101 votos, de un total de 200 diputados que componen la Cámara, para que la moción prosperase, pero solo 84 la apoyaron, mientras que 99 la rechazaron.
El desencadenante de la moción fue el choque del Ejecutivo con el presidente checo, el exgeneral Petr Pavel, que se niega a nombrar ministro de Medio Ambiente a Filip Turek, presidente de honor del partido Motoristas Unidos, y conocido por ser un negacionista climático acusado de difundir mensajes racistas, homófobos y filonazis.
Los acalorados debates de la moción de censura duraron dos días y en la segunda jornada no estuvo presente el primer ministro, de visita oficial en Italia.
'Motoristas Unidos', formación eurocrítica y contraria a políticas verdes, logró entrar en el Parlamento con el 6,8 % de los votos en los comicios de octubre pasado y se integró en el Gobierno de coalición, en el que desempeña las carteras de Exteriores, Cultura, Medio Ambiente y Deporte.
Filip Turek es un antiguo influencer y está considerado el artífice del éxito electoral de su partido, pero con un controvertido pasado que le inhabilita, según el jefe del Estado, para dirigir un ministerio.
El actual líder del partido, Petr Macinka, llegó a amenazar al presidente checo con una campaña mediática y política si no accedía al nombramiento de Turek, pero no consiguió sus propósitos.
Este miércoles se reunieron Pavel y Babis en Praga, y tras el encuentro el primer ministro reconoció que la causa de Turek está cerrada y que será necesario presentar otro candidato para dirigir el Ministerio de Medio Ambiente.