"La cantidad de amenazas que recibimos a diario... 'Haremos esto si no haces aquello. Haremos aquello si no haces aquello'. A veces te sientes abrumado", dijo Kagame en la apertura en la capital, Kigali, del Umushyikirano (diálogo nacional, en kiñaruanda), que el país celebra cada dos años.
"Pero en lugar de sentirme agobiado por todo eso, me sentiré agobiado por ser desafiante y decirles que se vayan al infierno", afirmó el mandatario frente a un público formado por miembros del Gobierno, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos.
Kagame lanzó este mensaje después de las informaciones en medios internacionales sobre posibles sanciones contra el país africano por parte de EE.UU., unas medidas que el congresista estadounidense Chris Martin solicitó en declaraciones a la prensa.
"El Congo debe asumir su responsabilidad. Tiene obligaciones y no debe trasladarlas a Ruanda. Nosotros no somos responsables del Congo", aseveró el presidente ruandés, al afirmar que la comunidad internacional está dando un trato favorable a la RDC.
"Y yo les digo: ¿No se dan cuenta de que al hacer eso están animando a esta persona a no buscar una solución a sus problemas o a cualquier problema que haya entre nosotros y ellos? Tratan a un país, a un presidente o a un gobierno como a un niño mimado", señaló Kagame..
El pasado 4 de diciembre, Tshisekedi y Kagame firmaron en Washington un acuerdo de paz en presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump, para atajar el conflicto en el este de la RDC, agravado desde el año pasado por la ofensiva M23.
Desde entonces, Kinsasa y Kigali se han acusado mutuamente de violar el acuerdo de paz.
Esta firma en Washington se suma a los esfuerzos de mediación de Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que en noviembre rubricaron en Doha un acuerdo marco para avanzar hacia el fin del conflicto.
Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco).