Omán, el punto de mediación más discreto y creíble para Irán en sus negociaciones con EEUU

El Cairo, 5 feb (EFE).- Omán volverá a ser anfitrión el viernes de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, un mediador considerado creíble, discreto y neutral por la República Islámica, que busca limitar las conversaciones a su programa nuclear y no extenderlas a otros aspectos como su arsenal de misiles.

El lugar de encuentro fue un punto de desacuerdo entre Washington y Teherán ya que, según medios estadounidenses, la República Islámica pidió mover el encuentro originalmente acordado en Estambul con otros países de la región y trasladarlo a Mascate con la única presencia de representantes norteamericanos e iraníes.

Y es que Omán, uno de los aliados más confiables tanto de los árabes como de Irán y Occidente, ha mantenido una postura equidistante a lo largo del tiempo pese a los cambios políticos acontecidos tanto en Irán como en Estados Unidos, algo que ofrece garantías a Teherán de que la agenda de las conversaciones no se verá modificada.

Al contrario que sus vecinos árabes, Omán ha mantenido a lo largo de los años una buena relación con Irán, un reflejo de la obsesión del difunto sultán Qabús bin Said (1940-2020) de convertir a su país en un espacio de diálogo y neutralidad, lejos de los conflictos que han sacudido y dividido Oriente Medio.

Tanto es así que el país árabe no se posicionó en la guerra entre Irán e Irak (1980-1998) e incluso acogió conversaciones secretas de tregua entre Bagdad y Teherán. Esos esfuerzos fueron liderados por el entonces viceministro de Exteriores de Omán, que es ahora el actual sultán y el sucesor de Qabús, Haitham bin Tariq.

El investigador Hamidreza Azizi, del Middle East Council on Global Affairs, argumentó en su último artículo que el traslado de estas nuevas conversaciones nucleares de Turquía a Omán refleja los esfuerzos de Irán por "mantener una agenda estrictamente definida" y "evitar la entrada de expedientes regionales y militares".

Y es que el sultanato se ha ganado su fama de imparcial, pese a ser aliado de Estados Unidos, al no representar los intereses de Washington, y ni siquiera alberga bases permanentes del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) en una zona tan estratégica como su ubicación geográfica en el golfo Pérsico.

Además, Azizi recuerda que la mediación no es una herramienta política para Omán, como es el caso para otros países o potencias cuyo objetivo es ganar influencia, prestigio o cobrar favores.

Mascate también medió entre los estadounidenses y los iraníes para sentar las bases que culminarían en el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), un pacto para frenar los avances nucleares de Teherán acordado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Irán, la Unión Europea (UE) y Alemania en 2015.

De hecho, ya en 2009, el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Yusef bin Alawi, propuso a la Administración del presidente estadounidense Barack Obama "organizar cualquier reunión" entre las dos potencias y acoger estos encuentros, ya fuera de forma pública o privada.

Las últimas negociaciones que acogió Omán fueron en abril de 2025, que fueron seguidas de varias rondas hasta que colapsaron tras los bombardeos de junio de Israel contra instalaciones nucleares iraníes, unos ataques a los que Estados Unidos también se unió y que fueron duramente condenados por la República Islámica.

Con todo en juego, la tensión vuelve estar en un punto crítico por las amenazas lanzadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, además del despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate -formado por tres destructores lanzamisiles- cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.

Trump ya reiteró su advertencia anoche y aseguró en una entrevista con la cadena NBC que el líder supremo iraní, Ali Jameneí, "debería estar muy preocupado".

Y es que Estados Unidos insiste en que la agenda de las conversaciones debe incluir, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen.

Unas presiones que, en base a su historial, Omán no ejercerá contra Irán.

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