"Creo que España, como Francia, como todos los demás países, deberían implantar un impuesto mínimo sobre las mayores fortunas, simplemente por una cuestión de igualdad ante la ley", declaró Zucman a EFE este jueves en París donde presentó el nuevo Observatorio Internacional de la Fiscalidad (ITO).
El economista, que mañana viernes se reunirá con el ministro español de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, para hablar de ese tema, lo justificó porque "no es aceptable que los más ricos tengan la posibilidad de pagar menos que las clases medias o que las clases populares".
Los estudios de su Observatorio Europeo de la Fiscalidad, ahora transformado en ITO para darle una dimensión más global, muestran que en un país como Francia los principales multimillonarios pagan únicamente menos del 2 % de sus ingresos en impuestos, una tasa muy netamente inferior a las habituales incluso en las clases medias gracias a diversos instrumentos de optimización fiscal.
La propuesta que hizo para Francia, y que cree que se podría trasponer a España y a otros países, es aplicar un impuesto mínimo del 2 % sobre el patrimonio (no sobre los ingresos) de los contribuyentes que tienen activos y propiedades de más de 100 millones de euros en total.
De cara a su encuentro con Bustinduy, señaló que lo que dice a todos los ministros con los que se reúne es que "es urgente avanzar" en esa idea teniendo en cuenta las "necesidades de inversión muy importantes" que tienen las administraciones públicas, pero también los problemas de déficit y de elevadas deudas que arrastran.
Zucman puntualizó que no está diciendo que se tendrían que aplicar a España los mismos parámetros que propone para Francia, que tienen que "decidirse en un debate democrático parlamentario".
En todo caso, dijo, gravar con un 2 % el patrimonio es "lo que permite asegurarse que los ultrarricos pagan proporcionalmente con sus ingresos tantos impuestos como las otras categorías sociales, ni más ni menos".
"Necesitamos -afirmó- esta justicia para reforzar nuestras democracias; necesitamos estos ingresos fiscales para financiar las inversiones en educación, en investigación, en infraestructuras, en sanidad, en todo lo que servirá para nuestro crecimiento y nuestra prosperidad futura en Europa, para asegurar la potencia europea".
A la cuestión de si ese impuesto mínimo sobre el patrimonio de los ultrarricos no favorecería el exilio fiscal o si no desincentivaría la llegada de capitales y fortunas, Zucman lo negó.
Por una parte, porque señaló que España debería poner en marcha en paralelo un sistema que obligara a seguir pagando impuestos durante 5, 10 ó 15 años a aquellos que se trasladaran al extranjero.
Y por otro lado, precisó que España no es un país que base su desarrollo en la captación de multimillonarios extranjeros a los que propone condiciones fiscales muy ventajosas, y que un país como el Reino Unido que sí había apostado por ese modelo durante años lo abandonó en 2024 y además lo hizo un gobierno conservador.
El atractivo de España -añadió el economista- tiene que venir por ofrecer un progreso económico basado en la educación de su población, su sistema sanitario y sus infraestructuras, "y para eso hace falta dinero, y en particular de los que ahora pagan menos".
En una conferencia de prensa previa, Zucman se mostró convencido de que la aplicación en Francia de un impuesto como el que lleva su nombre es una cuestión de tiempo, pero llegará.
"Si observamos la historia, vemos que estos cambios no se producen en doce meses", indicó antes de considerar que hay que tener "paciencia" porque la situación actual "no puede continuar" porque es "insostenible" que los ultrarricos paguen tan poco con el elevado déficit y la deuda.
Su propuesta de tasa mínima sobre el patrimonio de los multimillonarios la apoya toda la izquierda en Francia, pero no el centro y la derecha, que representan la mayoría del Parlamento.