Empresas del sector privado de la seguridad han mostrado interés por el proyecto, que creen que podría estar preparado para el verano, añade el periódico.
Pero la ministra de Justicia, Annelies Verlinden, indicó que aún quedarían muchos pasos antes de transformar una plataforma flotante en una prisión operativa, desde autorizaciones hasta infraestructura y contratación de personal, entre otros puntos.
Se trata de una medida que ya exploró Países Bajos, que en varias ocasiones recurrió a soluciones similares para acoger inmigrantes, aunque sin detenerlos.
A finales del pasado diciembre, las prisiones de Bélgica contaban con 13.626 personas para 11.049 plazas, una tasa de sobrepoblación de más del 23 %.
Según las últimas cifras publicadas, en la actualidad 600 detenidos se ven obligados a dormir en un colchón en el suelo y alrededor del 30 % de los internos se encuentran en Bélgica en situación irregular.
El Gobierno belga también estudia enviar internos a Estonia para descongestionar sus prisiones, así como liberar a reclusos con problemas mentales que en realidad deberían estar internados en centros psiquiátricos.
La ministras belga de Justicia y la titular de Migración, Anneleen Van Bossuyt, visitaron Estonia esta semana, y también ha habido visitas exploratorias a Kosovo y Albania.
Entre 2010 y 2016, Bélgica ya envió presos a la cárcel de Tilburg en Países Bajos. Asimismo, se prevé la creación de nuevos centros psiquiátricos forenses en los próximos años. Se están considerando centros en Wavre, Paifve, Aalst y Ostende.