Al cierre del mercado estadounidense NYSE, las acciones de Stellantis cedieron 2,26 dólares y terminaron la sesión en 7,28 dólares por acción, una caída del 23,69 %.
Antes, el segundo mayor fabricante de autos en Europa comenzó la jornada de cotizaciones en el Viejo Continente con caídas que llegaron al 30 %.
Al cierre de mercado en Francia, en el Euronext Paris, la compañía holandesa descendió un 25,24 %, dejándose 2,063 euros, hasta los 6,110.
Por su parte, en el Euronext Milán, la matriz de las marcas Citroën, Peugeot, Fiat u Opel se desplomó un 25,17 %, hasta los 6,111 euros, después de perder 2,056 euros.
En la plataforma electrónica de negociación de la Bolsa de Fráncfort, la compañía se dejó el 24,28 %.
Estas caídas han hecho que el sector automovilístico del Stoxx 600, donde cotizan las 600 empresas más grandes de Europa, cayera un 3 %.
En lo que va de año, Stellantis se ha devaluado un 13,68 %.
En un comunicado publicado veinte días antes de la fecha que ha fijado para la presentación de sus cuentas anuales del pasado ejercicio, el grupo automovilístico señaló que esa carga excepcional incluye una pérdida de efectivo de alrededor de 6.500 millones que se deben materializar durante los cuatro próximos años.
Sobre las razones de esa abultada provisión, Stellantis habló de "reinicialización" debido "principalmente a un cambio estratégico para poner en el centro de las prioridades de la empresa la libertad de elegir, gracias a una oferta ampliada de vehículos eléctricos, híbridos y de motores de combustión punteros".
El analista de XTB Manuel Pinto señala que estas cargas "impactan negativamente en sus resultados y en la confianza de los inversores".
Además expone que "a esto se suma un contexto más desafiante, con menores incentivos gubernamentales, presión de marcas chinas, costes elevados y un entorno macroeconómico que obliga a priorizar rentabilidad sobre crecimiento, generando ventas generalizadas en el sector".