La titular británica de Interior, Shabana Mahmood, decidió el año pasado suspender la tramitación de visados para nacionales de la RDC y el trato preferente para personalidades congoleñas por la falta de cooperación sobre la acogida de deportados.
"Mi mensaje es claro: si los gobiernos extranjeros se niegan a aceptar el regreso de sus ciudadanos, se enfrentarán a las consecuencias", dijo la ministra en un comunicado.
Con el cambio de posición de la RDC, éste se convierte en el tercer país africano que llega a un acuerdo con el Reino Unido tras ser amenazado con sanciones por visados. En diciembre Angola y Namibia anunciaron que aceptarían el regreso de sus ciudadanos, un mes después de que Mahmood los identificara como posibles objetivos de sanciones.
En aquel momento, el Ministerio del Interior acusó a los tres países de frustrar los intentos de deportar a sus ciudadanos, negándose a procesar la documentación.
Las medidas de Mahmood forman parte de su iniciativa para acelerar las expulsiones de personas sin derecho a estar en el Reino Unido, mientras busca demostrar avances en la reducción de la migración irregular que cruza las aguas del Canal de Mancha.
Según Interior, desde la llegada al poder de los laboristas en julio de 2024 más de 65.000 personas llegaron a las costas inglesas en pateas a través del canal entre Inglaterra y Francia. Asimismo, casi 60.000 personas -migrantes en situación irregular y delincuentes convictos- abandonaron el Reino Unido o fueron deportados desde julio de 2024, de acuerdo con la misma fuente.