El estudio se desarrolló en cinco localidades del oriente ecuatoriano, incluyendo áreas protegidas como los parques nacionales Sumaco y Llanganates, así como reservas municipales, privadas e indígenas.
Los investigadores también analizaron la composición y diversidad de estos grupos a lo largo de una extensa zona que va desde bosques amazónicos de tierras bajas hasta ecosistemas de páramo andino.
Los resultados de este análisis confirman que la región "es un verdadero mosaico de biodiversidad, con comunidades faunísticas muy diferentes entre sí, incluso a distancias relativamente cortas", señaló el Inabio en un comunicado.
La mayor riqueza de especies se concentra en las zonas de menor altitud. Sin embargo, las áreas montañosas albergan especies "más restringidas y endémicas", muchas de ellas "altamente vulnerables a la pérdida de hábitat y al cambio climático".
El estudio advierte de que algunas de estas especies están amenazadas, ya que los anfibios y reptiles son especialmente sensibles a la deforestación, la minería y la contaminación del agua, por lo que los investigadores afirman que estos resultados son fundamentales para impulsar el monitoreo de la biodiversidad y mitigar los impactos de los cambios ambientales.
Además, consideran que la investigación contribuye a la toma de decisiones gubernamentales sobre conservación y ordenamiento territorial en la Amazonía ecuatoriana.
El pasado lunes, el Ministerio de Ambiente y Energía anunció la suspensión de toda la actividad minera en la provincia amazónica de Napo, debido a la contaminación registrada en la cuenca del río que lleva el mismo nombre.