Entonces, tras una reunión en Davos (Suiza) entre Trump y el secretario general aliado, Mark Rutte, se acordó que la Alianza se implicara más en la seguridad del Ártico y el resultado ha sido ‘Centinela del Ártico’ (‘Arctic Sentry’), una iniciativa de vigilancia reforzada que presentó el mando militar de la OTAN el miércoles y que hoy recibió el respaldo unánime de los ministros.
Rutte recordó en una rueda de prensa al término de la ministerial que la OTAN está formada por una “coalición de democracias”, lo que “significa que siempre habrá debates y discusiones”.
“Sería muy aburrido si no fuera así, lo hemos visto en el pasado. Hemos visto grandes debates en los años 60, 70 y 80, incluso recientemente. Así que no me preocupa eso”, indicó.
En cambio, consideró que “la buena noticia es que esta Alianza siempre encuentra la manera de avanzar, de volver a centrarse en nuestro objetivo general, que es proteger a mil millones de personas, según el artículo 5 del Tratado de Washington, que establece que un ataque contra uno es un ataque contra todos”.
El ministro belga de Defensa, Theo Francken, incluso comparó la Alianza con un “matrimonio transatlántico de 76 años”, la edad de la organización, en el que “a veces hay crisis”.
“Estamos totalmente alineados con Estados Unidos. En la historia de la OTAN, ha habido crisis. La saga de Groenlandia no es una crisis que necesitáramos, pero hoy es un buen día para la OTAN”, concluyó, sobre la unidad que aprecia en la Alianza.
Preguntado no obstante por una declaración firmada por 16 antiguos comandantes supremos aliados en Europa (generales estadounidenses) y exembajadores de Estados Unidos ante la Alianza desde finales de los años 90, en la que defienden la utilidad de la organización para su país, Rutte se remitió a la actual política de Washington.
EE.UU. está pivotando hacia el Indo-Pacífico “al tiempo que reconoce la importancia de que se mantenga firmemente anclado en la Alianza de la OTAN”, resumió el ex primer ministro neerlandés.
Rutte subrayó que “se necesita una OTAN fuerte, pero la OTAN es más fuerte cuando los europeos dan un paso al frente y asumen un mayor papel de liderazgo dentro de la organización”.
“Eso es exactamente lo que están haciendo, para que Estados Unidos también pueda ocuparse de otros asuntos que debe atender, como el Indo-Pacífico o el hemisferio occidental, manteniendo al mismo tiempo una fuerte presencia nuclear y convencional en Europa”, explicó.
“Por lo tanto, creo que hoy estamos realmente en mejor situación que hace solo uno o dos años”, concluyó.
Por su parte, el subsecretario de Guerra de Estados Unidos, Elbridge Colby, pidió en la sede de la Alianza que esta OTAN esté fundamentada en la cooperación y no en una relación de dependencia, con Europa liderando la defensa convencional.
“Creo que tenemos una base realmente sólida para trabajar juntos en colaboración, pero poniendo a la OTAN, una especie de OTAN 3.0, basada en la colaboración en lugar de la dependencia, y realmente volviendo a lo que la OTAN pretendía ser originalmente”, indicó Colby a su llegada a la reunión.
Rutte quitó importancia estos días a la ausencia en la ministerial del titular del Pentágono, Pete Hegseth, después de que en la última reunión de ministros aliados de Exteriores en diciembre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tampoco acudiese a la cita.
Ante un mundo de múltiples amenazas a lo ancho de toda su geografía, Colby dijo en su intervención ante los ministros aliados que “los tiempos han cambiado y lo prudente es adaptarnos a ellos”.
“Esto no supone un abandono de la OTAN. Al contrario, es un retorno a su propósito fundacional y una validación del mismo”, recalcó, al tiempo que habló de “pragmatismo estratégico y un reconocimiento de la innegable capacidad de nuestros aliados para dar un paso al frente y liderar la defensa de Europa de una manera que nos haga a todos más fuertes y seguros”.