Sacerdote ruso llama a rezar para que los que bloquean Telegram "entren en razón"

Moscú, 13 feb (EFE).- El sacerdote ruso Aleksandr Mikushin llamó hoy a los fieles a rezar para que los funcionarios que se han propuesto el bloqueo de la popular aplicación de mensajería Telegram "entren en razón".

"Queridos hermanos y hermanas (...) hoy Telegram, que para muchos de nosotros se ha convertido no solo en un medio de comunicación, sino también en un espacio imprescindible para la oración, conversaciones sinceras y ayuda al prójimo, ya no funciona tan rápido, como antes", escribió el cura en su canal en la red social rusa VKontakte.

Mikushin llamó a elevar una oración al Señor para que "el diálogo en la sociedad siga siendo posible y las palabras sean escuchadas".

Al mismo tiempo, afirmó que "no juzga a nadie", siendo consciente de la dificultad de las decisiones tomadas "en el mundo que cambia" a grandes velocidades.

La víspera, unos activistas rusos protestaron frente a la oficina del regulador de las comunicaciones ruso, Roscomnadzor, contra las sanciones a Telegram, que pueden acabar en su bloqueo definitivo.

Según ellos, las agencias gubernamentales rusas invirtieron en el desarrollo de Telegram más de 230.000 millones de rublos (unos 2.000 millones de dólares), mientras ahora "estas inversiones se han devaluado y los principales medios de comunicación rusos han perdido audiencia".

En señal de protesta, los activistas colgaron un candado de cable en las puertas del regulador ruso, impidiendo la entrada y salida de los funcionarios.

Roscomnadzor ralentizó esta semana Telegram, alegando que incumple la legislación rusa.

La medida fue duramente criticada tanto dentro de Rusia, como fuera de ella.

Amnistía Internacional lo llamó un acto de censura, al igual que el propio fundador de Telegram, el ruso Pável Durov.

Mientras este jueves, la red de mensajería instantánea WhatsApp, que tiene cerca de 100 millones de usuarios en Rusia, denunció el intento de las autoridades del país de bloquearle totalmente para abrirle paso a MAX, su alternativa rusa.

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