La UE arropará este martes a Ucrania en Kiev en una visita empañada por el veto húngaro

Kiev, 23 feb (EFE).- Los presidentes del Consejo Europeo y la Comisión Europea, António Costa y Ursula von der Leyen, tienen previsto estar este martes en Kiev para arropar junto a otros dirigentes del continente a Ucrania en el día en que se cumplen cuatro años del comienzo de la agresión militar rusa, aunque la visita se verá empañada por las amenazas de veto húngaro a la financiación de un crédito a este país.

La visita ha sido programada además como una ocasión para escenificar el liderazgo indiscutible de la UE en el apoyo internacional a Ucrania de la UE lo que, sin embargo, se ve ensombrecido por las amenazas de veto procedentes de Hungría.

Un año después del regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, EE.UU. ha reducido prácticamente a cero su contribución económica al esfuerzo militar de Ucrania, cuya viabilidad económica recae de forma abrumadora sobre los hombros de la UE.

Además de enviar su propio armamento, algunos países de la UE financian ahora también la compra de material militar estadounidense para Kiev.

Por otra parte, el bloque aprobó en diciembre un préstamo por dos años de 90.000 millones de euros que es indispensable para que Ucrania pueda pagar sueldos públicos y prestaciones sociales y pueda seguir funcionando como Estado.

Como ya hizo con muchas otras iniciativas para apoyar a Ucrania y castigar a Rusia por la invasión, Budapest amenaza con utilizar su derecho a veto para bloquear la emisión de deuda con la que se ha de financiar el crédito, pese a que el acuerdo alcanzado para que se aprobara el préstamo excluye a Hungría y a otros dos países reacios a apoyar a Kiev, como Eslovaquia y la República Checa, de participar en su financiación.

Según dijo el viernes el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, Budapest vetará la ratificación del crédito hasta que las autoridades ucranianas reanuden las entregas de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba.

El funcionamiento del oleoducto fue interrumpido el 27 de enero al alcanzarlo un ataque ruso a su paso por Ucrania.

 La UE ha dejado claro que no presionará a Kiev para que acelere las reparaciones de la infraestructura dañada por Rusia.

Según dijeron fuentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) a medios ucranianos, drones operados por este servicio de inteligencia de Kiev alcanzaron durante la madrugada de este lunes una estación de bombeo clave para en funcionamiento del oleoducto Druzhba en la región rusa de Tatarstán.

Este nuevo bombardeo ucraniano al oleoducto amenaza con exacerbar aún más las tensiones entre Kiev, por un lado, y Budapest y Bratislava, y no contribuirá a que Orbán renuncie a ejercer su derecho a veto.

Ucrania no ha reivindicado por el momento este ataque de forma oficial.

Además con el bloqueo a la emisión de deuda, el primer ministro húngaro ha bloqueado este lunes la aprobación del vigésimo paquete de sanciones de la UE a Rusia, que Costa y Von der Leyen tenían previsto presentar el martes en Kiev como prueba de la firmeza de la presión europea sobre Rusia después de cuatro años de guerra.

Orbán -que está en precampaña electoral para unas elecciones de abril que según algunas encuestas podría perder ante la oposición- ha justificado su veto a las sanciones en la crisis provocada por el ataque ruso a la infraestructura del Druzhba en Ucrania.

En un discurso por videoconferencia ante la reunión de ministros de Exteriores de la UE que se reunían este lunes en Bruselas, el titular ucraniano, Andrí Sibiga, ha vuelto a criticar la posición de Hungría y Eslovaquia y les ha pedido “cooperación constructiva y un comportamiento responsable”.

Sibiga acusó a ambos países de “tomar como rehén a toda la UE” y dijo que sus “últimatum deben ir dirigidos únicamente al Kremlin”.

Orbán y su homólogo eslovaco, Robert Fico, son los líderes de los Veintisiete con relaciones más estrechas con el presidente ruso, Vladímir Putin.

Además de esgrimir su veto a la emisión de deuda para el préstamo y a las sanciones, Hungría ha anunciado la suspensión de las ventas de diésel a Ucrania hasta que el Druzhba vuelva a funcionar.

Eslovaquia, por su parte, ha planteado la posibilidad de cortar el suministro de electricidad a Ucrania, que depende en gran medida de las importaciones de energía de los países vecinos debido al déficit de generación que han provocado los ataques constantes de Rusia a su sistema energético.

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