"Instamos a Afganistán y Pakistán, ambos amistosos para nosotros, a abandonar esta peligrosa confrontación y regresar a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias por medios políticos y diplomáticos", señaló la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Sajárova, en un comunicado publicado en Telegram.
Moscú, envuelta en su propia guerra contra Ucrania, se muestra preocupada por "la aguda escalada de los enfrentamientos armados entre el Emirato Islámico de Afganistán y la República Islámica de Pakistán".
"Hay bajas en ambos bandos, incluidos civiles", denunció, aunque Kabul todavía no confirmó ninguna baja.
Tras el aislamiento de Rusia a raíz del inicio de la guerra de Ucrania en 2022, el Kremlin se acercó diplomáticamente al gobierno talibán de Afganistán, de los pocos países que se mostraron abiertos en esos momentos a trabajar con Moscú.
A finales de enero, Afganistán confirmó haber mantenido conversaciones con autoridades del Ministerio de Defensa de Rusia para cooperar en materia de seguridad regional, incluida la estabilidad de Asia Central, un tema clave para Rusia para la lucha contra el terrorismo yihadista, una continua amenaza para Moscú además del narcotráfico.
Rusia es el único país del mundo que ha reconocido oficialmente al Gobierno talibán, dejó de considerar al Emirato Islámico un grupo terrorista en abril de 2025 y recibe a menudo delegaciones de dicho país.
Hoy, el gobierno de Pakistán aseguró haber bombardeado la capital afgana en la madrugada de este viernes y declaró entrar en una "guerra abierta" con su país vecino, en una escalada del conflicto que ya se ha convertido en el incidente más grave entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder.