El centro de comando para la resolución del naufragio, liderado por la Armada de Tailandia, indicó a través de Facebook que han detectado bolas de alquitrán y manchas de petróleo en cuatro bahías, incluidas las Islas Racha, famosas por sus aguas cristalinas que atraen a miles de turistas cada año.
Se estima que el área afectada abarca unos 900 metros de playa, en los que se han prohibido actividades como el buceo o los paseos en embarcaciones, mientras equipos técnicos intentan detener todas las fugas de petróleo, una tarea que se ha visto retrasada por "vientos fuertes y corrientes cambiantes", según las autoridades.
El buque, hundido cuando navegaba desde Malasia a Bangladés, transportaba una tripulación conformada por 16 bangladesíes que fueron rescatados ilesos el día del siniestro, que empezó como una entrada masiva de agua y se hundió por completo seis horas más tarde, de acuerdo con el reporte oficial.
El Departamento de Recursos Marinos y Costeros de Tailandia ha emitido una alerta de crisis, al tiempo que llama al rescate urgente de las playas mediante la extracción del crudo en un esfuerzo conjunto que incluya a voluntarios, comerciantes y hoteleros situados en las áreas afectadas.
"Una sola gota de petróleo puede destruir un ecosistema inmenso", advierte la institución, partiendo del hecho de que el accidente ya deja una mancha de casi ocho kilómetros en el mar, donde el fueloil pesado y el diésel derramado llevan 20 días afectando la fauna marina.
Además, el siniestro empieza a tener consecuencias en el turismo, el centro de la economía de Phuket, al prohibirse en algunas zonas el buceo, toda vez que la transparencia del agua tardará meses en recuperarse.
Los informes técnicos difundidos en la web de Marine Traffic, líder global de seguimiento del tráfico marino, señalan que el buque se hundió a 61 metros de profundidad, lo que complica las labores de emergencia pues imposibilita el buceo humano estándar y se requiere equipos de ingeniería compleja y barcos especializados.