Fuerzas británicas han derribado drones iraníes que amenazaban sus bases en Oriente Medio

Londres, 1 mar (EFE).- Fuerzas británicas han derribado drones enviados por Irán que amenazaban "nuestras bases, nuestro personal o nuestros aliados" en la región de Oriente Medio, dijo hoy el secretario (ministro) de Defensa John Healey, entrevistado por Sky News.

Aunque el Reino Unido ya precisó ayer que no tomó parte en los ataques contra Irán -y hoy lo repitió Healey-, el secretario de Defensa afirmó que sus tropas hoy llevan a cabo "acciones activas" ante "una situación que se deteriora rápidamente".

"Nuestras bases, nuestro personal, tanto militares como civiles, están en este momento en riesgo ante un régimen (iraní) que prepara ataques cada vez más indiscriminados, extensos e incontrolados", advirtió en otra entrevista con la BBC.

Puso como ejemplos el ataque de ayer contra una base de Baréin donde están apostados 300 soldados británicos, o el lanzamiento de dos misiles interceptados cuando iban en dirección a Chipre, aunque matizó que no parecían tener como blanco la isla mediterránea.

El Reino Unido está haciendo verdaderos equilibrios para no posicionarse sobre la guerra lanzada contra el régimen iraní, y Healey rechazó responder a insistentes preguntas sobre si su país apoyaba o por el contrario criticaba los ataques lanzados por EEUU e Israel.

Incluso se negó a contestar a la pregunta de si su Gobierno había negado a las fuerzas estadounidenses el uso de bases británicas para apoyar el ataque de ayer, como ha sido publicado en algunos medios.

Ayer, el primer ministro Keir Starmer anunció un refuerzo aéreo del despliegue británico en Oriente Medio, con aviones enviados hacia Chipre y Catar, aunque precisó que las eventuales intervenciones ser harían "dentro de la legalidad internacional".

En el plano interno, los partidos a la derecha del Gobierno laborista, el Conservador y el populista Reform UK, han aplaudido los ataques lanzados por EEUU e Israel y la muerte de Jameneí, mientras que el Partido Verde y los liberal-demócratas los han condenado por contrarios a la legalidad internacional.

Dentro del laborismo, también Starmer se ha encontrado con un ala izquierda que le pide un mayor distanciamiento de la postura estadounidense.

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