En un comunicado, la asociación ecologista indicó que una veintena de sus miembros participaron en ese bloqueo del carguero Mijaíl Dudin, que llegó a Dunkerque procedente del puerto ruso de San Petersburgo, y lo ilustró con varias imágenes tomadas de madrugada.
El objetivo de esta acción es reclamar el fin de ese flujo de uranio ruso para las centrales atómicas francesas.
"Ese comercio -señaló- que alimenta indirectamente la guerra de (Vladímir) Putin debe cesar. Francia debería enviar una señal política y diplomática fuerte para sancionar a Rosatom, una empresa que ha pasado a ser criminal desde que ha tomado el control de la central nuclear de Zaporijia en Ucrania, un hecho inaceptable que pone en peligro al pueblo ucraniano y a la comunidad internacional".
Greenpeace criticó que, pese al apoyo a Ucrania, Francia no sólo mantiene ese intercambio de uranio enriquecido ruso para sus centrales nucleares (en las que se genera alrededor del 70 % de la electricidad del país), sino que interviene para "preservarlo de cualquier sanción a nivel europeo".
Según su análisis, "la dependencia" del sector nuclear civil francés respecto al grupo ruso Rosatom es lo que "impide al Gobierno francés ser coherente en la escena internacional" y amenaza con que el país caiga en "una inseguridad energética cada vez más fuerte".
La asociación ecologista afirma que cerca de la mitad del aprovisionamiento de uranio para los reactores atómicos franceses procede de Kazajistán y de Uzbekistán y transita por Rusia, gestionado por Rosatom, antes de llegar a Francia para las plantas de Orano, que es la empresa estatal encargada de preparar el combustible nuclear.