El índice gerente de compras (PMI, indicador de referencia del sector) que publicó hoy la Oficina Nacional de Estadística (ONE) cayó desde los 49,3 puntos hasta los 49 en febrero, mientras que el elaborado por la calificadora de riesgo S&P y divulgado por la consultora RatingDog, referencia para inversores internacionales, subió de los 50,3 a los 52,1 enteros.
A la hora de medir el PMI, una marca por encima de los 50 puntos representa una expansión de la actividad en el sector en comparación con el mes anterior, mientras que por debajo supone una contracción.
Generalmente, la ONE suele divulgar sus datos el último día de cada mes, mientras que RatingDog espera a la primera jornada laborable del siguiente, pero en este caso ambas coincidieron debido a los festivos del Año Nuevo chino.
La lectura oficial quedó incluso por debajo de lo esperado por los analistas (49,1), algo que la estadística de la ONE Huo Lihui achaca a la mencionada estacionalidad.
"Históricamente, el PMI del mes del Año Nuevo lunar (principal época festiva del año en China) fluctúa. Este año, cayó a mediados y finales de febrero y fue más larga, lo cual afectó a la producción y a las operaciones de las empresas", aseguró Huo.
RatingDog, mientras tanto, apunta al mayor repunte de la actividad en el sector manufacturero chino desde diciembre de 2020 gracias a un aumento de los nuevos pedidos -indicador clave de la demanda-, especialmente para exportación.
"La demanda exterior ofreció un potente rendimiento. Los nuevos pedidos para exportación crecieron al ritmo más pronunciado desde septiembre de 2020", explicó Yao Yu, fundador de la consultora.
Tras los 50,3 puntos de enero, los analistas no apostaban por un acelerón de la actividad en febrero, y de hecho pronosticaban que el PMI de RatingDog frenaría ligeramente hasta los 50,2.
Estos datos alternativos, compilados con base en encuestas a unas 650 empresas manufactureras, apuntan asimismo a la mayor expansión de la producción desde junio de 2024 y a la inflación más alta para los insumos en 44 meses ante la demanda de materias primas, especialmente de metales.
Según Yao, la sostenibilidad de esta fuerte inercia que demostró el sector en febrero dependerá de la evolución de la demanda y de si la confianza de las empresas -en máximos de los últimos 11 meses- se traduce en más empleo e inversión.
La ONE también publicó hoy su PMI no manufacturero, que mide la actividad en los sectores de servicios y construcción y que avanzó ligeramente en febrero desde los 49,4 a los 49,5 puntos, aunque todavía en la zona de contracción por segundo mes consecutivo.
Debido al Año Nuevo lunar y a la vuelta de los obreros a sus zonas de origen para pasar las vacaciones, la actividad en construcción bajó de los 48,8 enteros a los 48,2, mientras que en el caso de los servicios, la demanda festiva no fue suficiente para impedir que siguiera en la zona negativa, aunque repuntó ligeramente desde los 49,5 puntos hasta los 49,7.
El PMI compuesto, que aúna la evolución de las industrias manufactureras y no manufactureras, cayó en febrero hasta las 49,5 unidades, tres décimas menos que en enero, lo que refleja una ralentización general de la actividad económica.