El aumento fue anunciado durante la apertura de la sesión anual del Legislativo, en la que el primer ministro, Li Qiang, presentó el informe de trabajo de su Gobierno, que enfatiza "persistir en la dirección absoluta" del Partido Comunista Chino (PCCh) sobre el Ejército Popular de Liberación (EPL, Ejército chino).
El menor crecimiento de la partida destinada a defensa se produce en paralelo al ajuste de la meta de crecimiento económico para la segunda economía mundial, situada por Li en "entre un 4,5 y un 5 %" en 2026, tras tres años posicionándola en "torno a un 5 %".
La campaña anticorrupción en el estamento castrense se ha intensificado en los últimos meses con la caída de varios altos mandos.
En enero fue destituido el exvicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC, órgano dirigente de las Fuerzas Armadas), Zhang Youxia, una de las figuras más influyentes del Ejército, en un proceso que se suma a las investigaciones por presuntas violaciones disciplinarias en distintos cuerpos.
También han sido apartados en los últimos años los exministros de Defensa Li Shangfu y Wei Fenghe, así como responsables de la Fuerza de Misiles y del Estado Mayor Conjunto.
La semana pasada, la ANP (Legislativo) eliminó sin explicaciones a nueve altos cargos militares de su lista de diputados, mientras que la Conferencia Consultiva Política (principal órgano consultivo del país) expulsó a tres generales de su comité permanente.
Las pesquisas también han alcanzado en los últimos meses a responsables de la Fuerza de Misiles, encargada del arsenal estratégico, y a mandos del Estado Mayor Conjunto.
Con estos movimientos, la CMC ha quedado reducida a solo dos de sus siete miembros originales, uno de los cuales es el presidente chino, Xi Jinping.
Algunas voces señalan que el presupuesto militar divulgado por las autoridades chinas no refleja la verdadera escala del gasto real en Defensa del país, que en los últimos años ha financiado una amplia modernización militar.
Recientemente, Pekín ha dado nuevas muestras de ese proceso con la entrada en servicio el pasado noviembre del portaaviones Fujian, el tercero de su flota y el primero dotado de catapultas electromagnéticas, una tecnología que hasta ahora solo opera también Estados Unidos.
El buque, diseñado y construido íntegramente en China, supone un salto respecto a los anteriores Liaoning y Shandong y refuerza el objetivo de contar con seis portaaviones hacia 2035.
A ello se suman maniobras a gran escala en torno a Taiwán, cuya soberanía Pekín reclama, incluidos ensayos con fuego real, simulacros de bloqueo y despliegues navales y aéreos en múltiples direcciones, así como el refuerzo de patrullas de la Guardia Costera en zonas sensibles del Estrecho.
Estos avances se inscriben en la estrategia de modernización impulsada por Xi, quien ya en 2017 afirmó que China debía transformar sus Fuerzas Armadas en un "ejército de clase mundial" preparado para "luchar y ganar guerras".
La propuesta de aumento del gasto militar chino se divulga también tras los recientes ataques de EE.UU. e Israel contra Irán, que Pekín ha condenado, y por los que ha criticado a Washington, a quien acusa de "violar la soberanía" del país persa.
La Cancillería china instó a respetar la soberanía iraní y el derecho internacional, pidió evitar un deterioro del conflicto y abogó por retomar la vía diplomática para la cuestión nuclear iraní.
China, estrecho socio comercial de Teherán, alertó además del riesgo para la estabilidad regional y para la seguridad energética.