"El español -con casi 600 millones de hablantes en el mundo y presencia oficial en 20 países- es un instrumento central de influencia geopolítica a través de su impacto cultural, económico, diplomático, estratégico en un mundo cada vez mas interdependiente, competitivo e incierto", dijo el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón.
El director de la RAE, y presidente de la red de academias hispanas ASALE, Santiago Muñoz Machado, explicó que la obra, prologada por el rey Felipe VI, nace de un deseo de fortalecer los vínculos entre ambas instituciones.
El director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), teniente general del Ejército Miguel Ballenilla y García de Gamarra, reconoció que "no son tiempos aparentemente propicios para el poder blando", dado que "el poder duro militar, tecnológico y financiero ocupa el centro escenario".
Pero cree que es un error verlo así, y que son complementarios. "El poder duro carece de legitimidad si no es capaz de generar adhesión y el poder blando, por sí solo, no construye estabilidad ni garantiza la paz".
El académico y coordinador de la obra, Juan Luis Cebrián, resaltó el "internacionalismo cultural" de los hablantes del español como su mayor tesoro y el arma de influencia "más efectiva" en el orden mundial que se avecina.
El libro se plantea como un instrumento "para mejorar el entendimiento mutuo y la cooperación entre los países hispanohablantes, al margen de diferencias políticas, económicas o ideológicas".
"En un momento de profunda transformación, en trance de construirse un nuevo orden mundial, la comunidad hispanohablante posee en el uso del idioma castellano un formidable activo para impulsar el entendimiento entre sus países y consolidar su desarrollo político, económico y cultural", indica la contraportada.
En el prólogo, el rey Felipe VI subraya que el español no es "una identidad excluyente, ni incompatible con otras, ni reñida con el particularismo o la diversidad".
"La lengua es un patrimonio del que somos, los hispanohablantes, copropietarios, en la medida en que lo hemos heredado, lo enriquecemos con el uso y lo legaremos a las generaciones venideras", indica el monarca, e invita a no dar por descontado "el acceso casi infinito que ofrece a la cultura y a la comunicación".