De acuerdo con el Ministerio de Gobernación (Interior), el cuerpo de Beteta, de 61 años, fue localizado sin vida en su celda a las 05:18 hora local (11:18 GMT), en el penal a unos 20 kilómetros al sureste de la capital guatemalteca.
El informe preliminar de las autoridades penitenciarias indica que el deceso se habría producido por "causas naturales", posiblemente derivadas de la hipertensión arterial que padecía, ya que el cadáver no presentaba signos de violencia.
Beteta, antiguo miembro del extinto Estado Mayor Presidencial, cumplía una condena de 25 años de prisión dictada en 1993, tras ser identificado como el autor material del crimen contra Mack. El condenado permanecía recluido en la Granja Pavón desde agosto de 2007.
La antropóloga Myrna Mack fue asesinada a puñaladas el 11 de septiembre de 1990 tras publicar una investigación que señalaba al Ejército como responsable del desplazamiento forzado de comunidades indígenas durante el conflicto armado interno (1960-1996).
El proceso judicial fue el primero en exponer ante los tribunales guatemaltecos cómo las estructuras de inteligencia del Estado operaban para eliminar voces críticas.
En 2004, el Estado de Guatemala reconoció su responsabilidad institucional en el crimen, después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) sentenciara que el asesinato fue una ejecución extrajudicial planificada, en el marco de una guerra que dejó más de 200.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos.