Las fricciones se remontan a finales de 2025, cuando la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, aseguró que las Fuerzas de Autodefensa japonesas podrían intervenir en caso de conflicto en el estrecho de Taiwán, unas palabras que enfurecieron a China y a las que respondió con presiones comerciales y exigencias de retractación.
El canciller defendió que "es bien sabido que el ejercicio de la legítima defensa se basa en la premisa del ataque armado contra el propio país" y se preguntó "¿qué derecho tiene Japón a ejercer su derecho de legítima defensa?" en el caso de Taiwán.
"¿Significa el supuesto derecho de legítima defensa colectiva socavar la constitución pacifista que renuncia al derecho de beligerancia?", señaló Wang, que indicó que "el militarismo japonés ya utilizó en su día el pretexto de una amenaza a la soberanía de China para lanzar una agresión", por lo que "el pueblo chino y de otros países asiáticos no puede evitar estar muy alerta y preocupados".
Las declaraciones se produjeron durante la rueda de prensa anual del ministro de Exteriores celebrada en el marco de la sesión de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), el principal evento político del país cada año.
Wang aseguró que, 80 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, "la historia ha vuelto a brindar a Japón la oportunidad de reflexionar".
"Aprender de la historia nos permite comprender el auge y la caída de las naciones y servir de guía para el futuro", agregó el ministro, que transmitió su esperanza de que "la gran mayoría del pueblo japonés abra los ojos".
En los últimos meses, ambos países han intercambiado protestas diplomáticas y advertencias públicas en medio de una escalada de fricciones vinculadas a la seguridad regional y a la situación en el estrecho de Taiwán, isla cuya soberanía China reclama y para cuya "reunificación" no ha descartado el uso de la fuerza.
Pekín también ha adoptado medidas de presión económica y tecnológica, como recomendaciones oficiales para evitar viajes a Japón, restricciones a la exportación de minerales críticos y artículos de doble uso, y la inclusión de entidades japonesas vinculadas a sectores estratégicos en listas de control de exportaciones.
Las tensiones coinciden además con el fortalecimiento político de Takaichi, cuyo Partido Liberal Democrático obtuvo en febrero una mayoría de dos tercios en la Cámara Baja tras convocar elecciones anticipadas.