En una rueda de prensa en Taipéi, Cho presentó cuatro facturas por un total de unos 2,2 millones de dólares taiwaneses (unos 68.800 dólares) para justificar los gastos del desplazamiento, que incluyeron un vuelo chárter a Tokio valorado en unos 2,08 millones de dólares taiwaneses (unos 65.000 dólares), informó la agencia de CNA.
El jefe del Gobierno insular señaló que el pago del vuelo se realizó a su nombre y explicó que su presencia en el estadio Domo de Tokio tuvo como objetivo apoyar a los jugadores y aficionados taiwaneses durante el partido que enfrentó a la selección de la isla con la República Checa.
El viaje, de un solo día, marcó la primera vez en más de medio siglo que un primer ministro taiwanés visita Japón, después de que ambas partes rompieran relaciones diplomáticas en 1972.
Durante su estancia, Cho fue visto en el estadio junto al representante taiwanés en Japón, Lee Yi-yang, y el ministro de Deportes de la isla, Lee Yang.
Sin embargo, la oposición del Kuomintang (KMT) cuestionó el carácter privado del desplazamiento y advirtió de que podría aumentar las tensiones entre China y Japón sin contribuir a mejorar las relaciones bilaterales.
Cho negó haberse reunido con funcionarios japoneses durante su visita y afirmó que el itinerario fue "simple", aunque sostuvo que el significado del viaje no puede medirse únicamente por su coste económico.
El desplazamiento generó además críticas de China, cuyo Ministerio de Exteriores lo calificó de movimiento con "intenciones maliciosas", mientras que el Gobierno japonés afirmó que no mantuvo contactos oficiales con el dirigente taiwanés.
China y Japón viven momentos bajos en sus relaciones desde que a finales de 2025 la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, aseguró que las Fuerzas de Autodefensa japonesas podrían intervenir en caso de conflicto en el estrecho de Taiwán, unas palabras que enfurecieron a Pekín y a las que respondió con presiones comerciales y exigencias de retractación.
Pekín reclama la soberanía sobre la isla, que se autogobierna desde 1949, y no descarta el uso de la fuerza para lograr su "reunificación".