"Estamos muy preocupados por la escalada de violencia en el Líbano y llamamos a favor de un compromiso entre representantes israelíes y libaneses para negociar una solución política. Apoyamos firmemente iniciativas de diálogo y pedimos una desescalada inmediata", señaló un comunicado conjunto de los líderes de esos cinco países.
Los mandatarios pidieron también el cese de los ataques de Hizbulá sobre población civil israelí y el desarme de la organización islamista chií libanesa.
Los cinco países condenaron el comportamiento de Hizbulá por sumarse a los ataques de represalia de Teherán tras comenzar el 27 de febrero los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán.
"Condenamos la decisión de Hizbulá de sumarse a Irán a las hostilidades, que ponen en peligro la paz y la seguridad regional", señalaron en el texto, en alusión a los ataques de represalia iraníes contra una decena de países de Oriente Medio tras el inicio de la ofensiva de EE.UU. e Israel.
"Condenamos los ataques dirigidos a civiles, infraestructura civil, sanitarios e infraestructura sanitaria, y también contra la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL)", agregaron.
Además de referirse a la misión en la que España participa con unos 670 militares, el llamamiento de los líderes alertó de que "una ofensiva terrestre israelí tendría consecuencias humanitarias devastadoras" y podría llevar a otro conflicto.
Asimismo, los cinco líderes expresaron su apoyo al Gobierno del Líbano para desarmar a Hizbulá, prohibir sus actividades militares y frenar sus hostilidades armadas, en consonancia con la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
"Somos solidarios con el Gobierno libanés y la gente del Líbano, que han sido arrastrados sin querer al conflicto", concluyeron.