Libertad impuso condiciones y asumió el control absoluto del trámite. El “Gumarelo” se adueñó del esférico y dictó el ritmo del partido, asumiendo un rol protagónico. En la otra vereda, Sportivo San Lorenzo optó por un libreto conservador y austero, priorizando mantener el cerrojo en su arco, replegando sus líneas y cediendo la iniciativa. Con un bloque defensivo muy bajo, la propuesta ofensiva de los santos quedó reducida a esfuerzos aislados, dejando a Aarón Páez como un náufrago en ataque, siendo la única y solitaria vía de escape ante la presión.
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El dominio del Gumarelo encontró su premio antes de alcanzar la primera media hora de juego. El gol nació de un pecado de indecisión: Aldo Quiñónez titubeó en el retroceso desde tres cuartos de cancha y fue devorado por la presión de Amín Molinas, quien con un “puntín”, activó una réplica hacia Lorenzo Melgarejo, este habilitó a Gustavo Aguilar, quien logró ejecutar la definición que el portero Cristóforo alcanzó a desviar levemente, para que el propio Amín Molinas, quien nunca dejó de acompañar la jugada, se encontrara con el arco a su merced y solo tuviera que empujar el esférico al fondo de la red.
Sin darle tiempo de reacción a su rival, apenas tres minutos después, el dueño de casa asestó un segundo golpe. La jugada fue una exhibición de potencia y criterio por parte de Alexis Fretes, quien tras una recuperación en campo propio emprendió una galopada frenética por la banda izquierda. El juvenil recorrió metros desde la línea medular, ganó la línea de fondo y envió un centro atrás —rasante— al corazón del área. Allí, Lorenzo Melgarejo apareció con un zurdazo de primera intención para colocar el balón lejos del alcance de Federico Cristóforo. Con este tanto, el artillero gumarelo no solo empezaba a sentenciar el trámite, sino que alcanzaba la cima de la tabla de goleadores, igualando el registro del argentino Iván Maggi, de Sportivo Luqueño.
El Sportivo San Lorenzo se quedó sin respuestas anímicas y futbolísticas para intentar una remontada. La carencia de reacción fue tan evidente que su aproximación más peligrosa no nació de una jugada colectiva, sino de un arrebato de ingenio individual. Tras una recuperación en la zona media, Aldo Quiñónez divisó al joven debutante Víctor Rojas adelantado y, desde la línea divisoria, ensayó un remate de larga distancia que buscaba la red. El portero gumarelo reaccionó in extremis, retrocediendo sobre sus pasos para desviar el balón con la punta de los dedos; el esférico terminó impactando en el travesaño ante el suspenso de toda “La Huerta”. Pese a la espectacularidad de la acción, el juez terminó señalando saque de portería, ignorando el providencial desvío del guardameta.
Apenas se acomodaban los equipos para la etapa complementaria cuando el Repollero asestó el golpe de gracia. La tanto de la sentencia nació desde el costado derecho, donde Iván Ramírez proyectó un centro desde tres cuartos de cancha directo al segundo poste. Allí apareció Gustavo Aguilar, cuyo imponente cabezazo se estrelló en el vertical derecho de un ya vencido Cristóforo. Sin embargo, el rebote cayó en los pies de Lorenzo Melgarejo, este, con la frialdad de los elegidos, ejecutó un control orientado que dejó desparramado en el césped a Luis Cáceres, encontrando el ángulo de tiro perfecto. Sin dudarlo, sacó un potente zurdazo que se incrustó en el techo de la portería, transformando la victoria en una goleada inapelable, que lo colocaba en la cima de la tabla de artilleros.
Lejos de levantar el pie del acelerador, Libertad mantuvo su ambición y, superada la hora de juego, alcanzó el cuarto grito de la noche. La conquista nació de la prodigiosa pegada de Matías Rojas, quien ejecutó un tiro libre magistral con un zurdazo que buscaba el ángulo superior derecho. Federico Cristóforo, en un esfuerzo supremo, voló para evitar el gol de antología, pero el rebote quedó corto y a merced de Rodrigo Villalba. El juvenil ensayó una definición cruzada que le añadió una dosis de dramatismo al festejo. El esférico impactó primero en el poste izquierdo antes de dormir en las redes, sellando una goleada que a esa altura ya era un monólogo albinegro en “La Huerta”.
Ya en el epílogo del encuentro, el Gumarelo puso cifras definitivas con el quinto tanto de la noche. La jugada se gestó cuando Daniel Meza intentó meter un pase central hacia Bruno Piñatares; el mediocampista buscó una habilitación aérea, pero su envío rebotó en la presión de Joaquín Bogarín. El rebote quedó servido para Jorge Recalde, quien, apostado en la frontal del área, aprovechó la excesiva pasividad de Teodoro Paredes para acomodarse y encontrar el ángulo de tiro. Con un derechazo fulminante, el “Pollo” batió la resistencia de un Federico Cristóforo que poco pudo hacer para evitar que su valla cayera por quinta vez en la jornada.
Bajo la conducción de Juan Samudio, Libertad ratificó su recuperación al encadenar su segunda victoria consecutiva, un resultado que funciona como una vital inyección anímica antes de su próximo desafío internacional. El “Gumarelo” ahora pone la mira en la Copa Libertadores, donde viajará a Argentina con la urgencia de sumar sus primeros puntos frente a Rosario Central. En la otra cara de la moneda, el panorama para el “Rayadito” es cada vez más sombrío. Esta nueva derrota agrava su crisis en la tabla de promedios y compromete seriamente su permanencia en la división de honor. Con el agua al cuello, San Lorenzo queda condenado a firmar una campaña prácticamente perfecta en el torneo Clausura si pretende evitar el descenso.

