"Mi visa hacia EEUU como presidente me fue devuelta hasta el final del mandato. Después realmente no necesito visa", manifestó Petro en su cuenta de X.
El mandatario agregó que espera que su nombre sea retirado "de la lista", en una aparente referencia a su inclusión, en octubre del año pasado, en el listado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, también conocida como 'Lista Clinton', luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, lo acusara de ser un "líder del narcotráfico".
En septiembre de 2025, Estados Unidos revocó la visa a Petro, luego de que el mandatario participara en un acto en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU, en el que instó a militares estadounidenses a desobedecer órdenes de su Gobierno en relación con la guerra en Gaza.
El Departamento de Estado calificó entonces esas declaraciones como "imprudentes e incendiarias" y justificó la retirada del visado a Petro por considerar que el presidente colombiano había incitado a la desobediencia y a la violencia.
Pese a la revocatoria del visado, Estados Unidos le dio un permiso temporal de ingreso para la reunión que sostuvo el pasado 3 de febrero con Trump en Washington, en un intento por recomponer las relaciones bilaterales.
Durante esa misma semana, el mandatario colombiano participó en varios encuentros y actividades en la capital estadounidense. El pasado 6 de marzo, Petro volvió a viajar a Estados Unidos para asistir en Chicago a las honras fúnebres del pastor Jesse Jackson.
La relación bilateral entre Bogotá y Washington atraviesa tensiones desde enero de 2025, cuando el inicio del segundo mandato de Trump dio paso a una etapa de fuertes diferencias con el Gobierno colombiano.
La primera gran crisis se produjo ese mes, cuando Petro se negó a recibir vuelos militares estadounidenses con ciudadanos colombianos deportados al considerar que eran trasladados en condiciones inhumanas. En respuesta, Trump amenazó con imponer aranceles y sanciones económicas contra Colombia.
Las discrepancias continuaron en los meses siguientes, especialmente por el enfoque de la lucha antidrogas, lo que derivó en la descertificación de Colombia por parte de Estados Unidos en esta materia y en la imposición de sanciones contra funcionarios colombianos, incluido el propio jefe de Estado.
La tensión en la relación disminuyó después de una llamada que sostuvieron Petro y Trump a principios de enero, que dio paso a reuniones de alto nivel entre funcionarios de ambos Gobiernos y al encuentro que mantuvieron ambos mandatarios el 3 de febrero.