La acción, que contó con la participación de la modelo Stefania Ferrario, se llevó a cabo frente al centro comercial Westfield, uno de los puntos más transitados de la ciudad, en una escena que buscó, según los organizadores, "recordar que cada animal es alguien" y cuestionar la normalización del consumo de carne.
"Estamos aquí para invitar a la gente a reflexionar sobre quién está en su plato. No se trata solo de proteína o carne: cada vez que alguien se sirve comida en casa, no siempre piensa qué es o de dónde viene", dijo a EFE Angie Stephenson, responsable de PETA en Asia.
En Australia, el debate sobre el consumo de productos de origen animal ha ganado visibilidad en los últimos años. Aunque el país cuenta con una de las industrias cárnicas más importantes del mundo, clave para su economía y exportaciones, también se observa un crecimiento sostenido de dietas basadas en plantas.
Según las últimas estimaciones, alrededor del 10 % de los australianos se identifican como vegetarianos o mayoritariamente vegetarianos, mientras que el veganismo, aunque minoritario, continúa en expansión, especialmente entre los jóvenes.
Al mismo tiempo, la producción ganadera intensiva sigue predominando: aproximadamente el 80 % del ganado vacuno, el 70 % de las aves y el 90 % de los cerdos se crían en sistemas industriales. Este modelo ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de bienestar animal como PETA, que denuncian condiciones de hacinamiento y prácticas de sacrificio controvertidas.
"Queremos que la gente piense quién está en su plato la próxima vez que vaya a comer, sobre todo si se trata de carne. Que piense quién era ese animal, qué quería hacer, su libertad y el disfrute de su propia vida", añadió Stephenson.
La protesta de hoy formó parte de una campaña global de PETA para promover alternativas alimentarias y sensibilizar sobre el trato a los animales.