"No es sobre renovables, sino sobre control de voltaje", resumió el presidente de ENTSO-E, Damián Cortinas, en la presentación del informe final del organismo, que concluye que la alta penetración de fotovoltaica y eólica no fue la causa única que tumbó el sistema.
Este punto tiene especial relevancia porque España y Portugal están a la vanguardia en generación renovable en una Unión Europea que quiere acelerar la autogeneración para reducir su dependencia energética y sortear mejor las fuertes oscilaciones de precio de los combustibles fósiles en episodios como la invasión de Ucrania o la guerra en Irán y su expansión regional.
El documento describe un sistema con alta penetración de renovables -especialmente solar y eólica- en una jornada típica de primavera, con elevada producción y exportaciones eléctricas desde España.
Sin embargo, el problema no residió en su volumen, sino en su comportamiento ante perturbaciones de tensión.
En concreto, el panel de 49 expertos agrupados por ENTSO-E señala que las plantas renovables operaban con un "factor de potencia fijo", lo que implica que no ajustaban su producción de potencia reactiva en función de la tensión de la red.
Es decir, no reaccionaban activamente para estabilizar el sistema cuando el voltaje empezó a subir. Esta falta de respuesta contribuyó a que el sistema perdiera capacidad de control justo en el momento crítico. Este comportamiento atendía a la regulación vigente, pero contribuyó a la caída del sistema.
En segundo lugar, el informe destaca que la reducción rápida de producción en algunas instalaciones renovables -incluyendo desconexiones automáticas- agravó el problema al disminuir también su contribución a la absorción de potencia reactiva, esencial para contener subidas de tensión.
A ello se sumó la desconexión de pequeñas instalaciones fotovoltaicas -techos solares- por activación de protecciones frente a sobretensión, lo que incrementó la inestabilidad.
Acceder a los datos de esas unidades de producción eléctrica tan pequeñas es "difícil", agregó Cortinas, que señaló que el fenómeno debe estudiarse con más profundidad.
"Ahora sabemos que esto puede pasar y lo tenemos que tener en cuenta para el futuro", señaló sobre esas pequeñas unidades que al desconectarse de forma conjunta generan inestabilidad.
Precisó, no obstante, que "todos los paneles solares tienen un inversor para conectarse al sistema" y los técnicos saben "cómo poner un control de voltaje" en los dispositivos, extremo que habrá que analizar con operadores y fabricantes.
La gran conclusión de los expertos es que el apagón ibérico fue un fenómeno inédito causado por múltiples factores que puede prevenirse en el futuro aplicando medidas de control de voltaje.
En el capítulo de recomendaciones, los técnicos proponen que estas instalaciones dejen de operar con parámetros fijos y pasen a participar activamente en el control de tensión, respondiendo dinámicamente a las condiciones del sistema.
El documento no cuestiona el modelo renovable, pero sí advierte de que su integración requiere nuevas reglas técnicas para que pasen de ser generadores pasivos a actores activos en la estabilidad del sistema eléctrico europeo.